Así se hace investigación con herramientas digitales

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“A sus 26 años, el holandés Christiaan Triebert ha encabezado investigaciones tan importantes, como la que reveló quiénes fueron los responsable de derribar el avión de Malasia Airlines en julio de 2014, que cubría la ruta Amsterdam – Kuala Lumpur y en el que murieron 298 personas.

Especialista en temas de conflicto, especialmente en oriente medio, Triebert ha participado en otras primicias sobre la ubicación de algunas células del Estado Islámico y entregado pruebas de que Bashar Al Assad (el presidente de Siria) usaba barriles bomba, prohibidos por los tratados de la ONU, para atacar a la población civil, entre otros temas.

Todas sus investigaciones están basadas en datos abiertos que se encuentran en la red, en herramientas digitales y de geolocalización que le han permitido consolidarse como uno de los más reconocidos exponentes del periodismo de investigación basado en internet.
Triebert hace parte del grupo de investigadores de Bellingcat, un colectivo que nació de donaciones y que se ha dedicado a destapar, a través de estas herramientas, casos de corrupción y a rastrear temas relacionados con el conflicto armado alrededor del mundo.

En entrevista con La Opinión habló sobre esta nueva forma de hacer periodismo que está tomando cada vez más fuerza.

¿De dónde surge su inquietud de investigar a través de fuentes abiertas?

Estudié relaciones internacionales y filosofía política en Holanda. También hice estudios en Medio Oriente y después de graduarme hice estudios en Desarrollo de Conflictos en el Kings College de Londres, donde aprendí cómo se pueden usar distintos prismas para mirar cada uno de los conflictos. Estando allí usé la información multimedia para mi investigación ¿Cómo es el espacio digital usado por actores estatales y no estatales? ¿Cuál es la ventaja, pero aún más importante, cuál es el peligro de la información de código abierto? ¿Cómo pueden los periodistas usar la información para confirmar o desmentir información entregada por los gobiernos o los grupos armados? Yo estoy muy interesado en esas preguntas. Para mi disertación universitaria me concentré en los ataques aéreos en Siria e Irak y así fue como me involucré con Bellingcat, un colectivo mundial de personas que investigan fuentes abiertas.

¿Cómo nace Bellingcat?

Fue fundada por Elliot Higgins en el Reino Unido. En ese momento él no tenía trabajo y se puso a analizar los videos de YouTube sobre los videos en Siria y las armas que mostraban en esos videos. Se dio cuenta de que eran armas con unas características muy particulares, así que las rastreó y descubrió que en la guerra civil de Siria se estaban usando las armas croatas que provenían de las reservas de la guerra de los Balcanes. Todo esto lo hizo con videos de YouTube, lo que demuestra que las redes sociales pueden revelar una historia significativa de una forma totalmente nueva. Él inició Bellingcat porque se dio cuenta de que hay una cantidad de información impresionante y que hay mucha gente interesada en investigar fuentes abiertas relacionadas con corrupción y conflicto.

¿Y de dónde surge el nombre de la organización?
El nombre del proyecto viene de esa vieja fábula de ‘ponerle el cascabel al gato’; somos un grupo de ratones que estamos tratando de ponerle el cascabel, como mucha otra gente. Como hay muchos que aún no saben cómo hacerlo, estamos tratando de enseñarles, llevándolos a que estén movidos por la misma pasión nuestra. Ha sido muy interesante ver cómo la investigación basada en datos abiertos y en datos de Internet está tomando fuerza.

¿Qué tipo de información se puede obtener a partir de código abierto?

Mucha información. Organizaciones como Bellingcat y varias personas han investigado una amplia gama de temas, que van desde la caída de un avión civil en Ucrania hasta el monitoreo de operaciones contra el terrorismo en Nigeria. Creo que la información de código abierto puede jugar un papel importante en muchas investigaciones, solo hay que mirar muy de cerca lo que está disponible.

¿Cómo es ese proceso de enseñar a otros a investigar usando las herramientas que ustedes utilizan?
Empezamos con pasos sencillos, como enseñar a verificar fotos. Por ejemplo, alguien sube a Twitter una foto de una gran manifestación en Bogotá. Quizás esa imagen puede llegar a ser usada por un diario europeo para ilustrar la noticia. Pero hay herramientas que permiten verificar si la imagen posteada realmente fue tomada hoy o hace tres años. Nosotros enseñamos estas herramientas sencillas de verificación. También lo hacemos con temas de geolocalización, que son un poco más complejos, en donde les enseñamos cómo usar imágenes satelitales abiertas, o servicios de mapas que ayuden a determinar dónde fue tomada una foto o un video.

¿Cuál ha sido la investigación más difícil que ha realizado?
Algunas investigaciones son difíciles porque intentas encontrar algo y al final te das cuenta de que es imposible hacerlo. Eso es frustrante. Pero diría que la investigación sobre el derribamiento del MH17, el avión de Malasian Airlines nos ha causado amenazas, ataques digitales, seguimiento a personas que estuvieron involucradas en esta investigación. Creo que cualquier cosa que publicamos motiva siempre a los contrarios a tacharnos de antiamericanos, o proterrorismo, o proEstado Islámico, etc. Pero sabemos que esto es parte del trabajo y que cada vez que se publica algo, siempre habrá quien te acuse.

Lograr determinar quién es responsable por derribar un avión basándose solo en datos de internet suena increíble. ¿Cómo se hizo esta investigación?

A partir de imágenes publicadas en redes sociales días después del accidente del avión, empezamos a establecer una línea de investigación en donde después de muchas verificaciones con herramientas de geolocalización, logramos concluir que el avión fue derribado por un misil antiaéreo que fue transportado desde Rusia hasta Ucrania. El misil fue disparado desde un territorio controlado por los rebeldes prorrusos y la rampa de lanzamiento fue trasladada después de vuelta a Rusia. Nuestro trabajo ha demostrado lo que puede hacer el poder de la tecnología, por ejemplo para exponer crímenes de guerra. Ahora podemos investigar virtualmente zonas de conflicto donde el acceso es casi imposible, como las áreas bajo control del llamado Estado Islámico.

Una vez llegan a una conclusión en una investigación, ¿buscan contrastar con las partes involucradas?

Claro que sí. En el caso del avión hicimos las preguntas correspondientes pero no recibimos muchas respuestas, pues simplemente nos acusaron de estar mintiendo.

¿Han hecho alguna investigación en América Latina?
Hemos hecho cosas muy pequeñas, como por ejemplo una investigación sobre un ataque a la misión de paz de Colombia en el Sinaí y Egipto… Solo chequeamos qué pasó; hace poco hubo el incidente de los guardias venezolanos que instalaron un campamento en territorio colombiano y en ese caso hicimos algunas investigaciones de geolocalización para determinar el lugar exacto en el que se dio, etcétera. Estas han sido cosas muy pequeñas pero estar en Colombia realmente es un honor para mí y espero que esta sea la oportunidad para involucrarme en más investigaciones aquí.

Creo que hay muchas oportunidades de investigación y hay muchos periodistas llenos de valentía en esta parte del mundo, para nosotros es un honor poder mostrar lo que hacemos y poder entusiasmar a otros periodistas sobre este tema. En un territorio donde pasan tantas cosas y donde los periodistas corren tantos riesgos, es importante poder hacer investigación a través de fuentes abiertas y de los datos que abundan en internet.

¿Cómo se financian?

Iniciamos con una plataforma de financiación colectiva, contamos qué queríamos hacer con el proyecto y le dijimos a la gente: si quiere apoyarnos haga una donación. Recogimos 5.000 libras la primera vez (unos 19 millones de pesos) y luego recibimos una financiación de proyectos de Google, pues ellos soportan proyectos de investigación periodística experimentales, y escogimos aplicar con ellos porque son muy abiertos y nos dan toda la libertad para tratar nuestros temas. Hace unas semanas iniciamos otra financiación colectiva en la que estamos recogiendo dinero, pero esta es una pregunta muy importante porque tenemos que buscar una manera de hacernos sostenibles, no podemos estar pidiendo donaciones todo el tiempo. Hay muchos de los que trabajan en Bellingcat que no reciben pago y que lo hacen solo por pasión. Estamos explorando opciones, como por ejemplo buscar trabajar con grandes organizaciones informativas para que podamos hacer verificación de datos para ellos.

Estefanía Colmenares
estefania.colmenares@laopinion.com.co

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