Bogotanos: son plomo y mercurio

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Publicado en Correspondecia Recibida, Ecología

Fuente: U.Nacional
Bogotá: una ciudad con habitantes contaminados por el plomo y el mercurio
Una investigación revela que nueve de cada diez habitantes de la capital presentan altas concentraciones de estos metales pesados.

Para determinar el grado de contaminación por plomo y mercurio en los habitantes de Bogotá, se evaluó a 400 personas, entre los 3 y los 91 años. Más del 90 por ciento de la muestra presentó algún grado de concentración de estos metales pesados en el cabello, la sangre y la orina.

Estos fueron los resultados que arrojó la investigación que lleva por nombre “Prevalencia de mercurio y plomo en población general de Bogotá 2012/2013”, conducida por Luis Hernández, PhD en Salud Pública de la Universidad Nacional y docente de la Universidad de los Andes.

Para determinar estos niveles se utilizaron biomarcadores para metales pesados, en este caso el plomo y el mercurio. La medición arrojó que la prevalencia de contaminación del primero en el organismo fue de 93,9 por ciento en la sangre, mientras que el segundo se encontró en un 40,6 por ciento en la orina, 80,8 por ciento en la sangre y de 98,7 por ciento en el cabello.

De acuerdo al artículo de la Universidad Nacional, los niveles estipulados como normales por el Instituto Nacional de Salud (INS) y por la Organización Mundial de la Salud (OMS) son en el caso del mercurio, 20 por ciento en la orina, 10 por ciento en la sangre, 2 por ciento en el cabello; mientras que los niveles de plomo, deben ser de 5 por ciento.

¿Qué efectos tienen estos metales pesados en el cuerpo?

Según datos de la OMS, el mercurio es un elemento que puede ser “tóxico para los sistemas nerviosos e inmunitarios, el aparato digestivo, la piel, los pulmones, riñones y ojos” y es para esta organización un problema de salud pública.

La exposición, en pequeñas cantidades, de este elemento es peligrosa para el “desarrollo intrauterino y en las primeras etapas de vida”.

Los humanos generalmente se exponen a este elemento a través del consumo de pescados y mariscos contaminados por metilmercurio, que corresponde a su forma orgánica.

En el caso del plomo, este tiene efectos en el desarrollo de los niños, puesto que afligir la hormona del crecimiento, además de propiciar la obesidad.

Con respecto a esto, Hernández explicó a la agencia de noticias de la Universidad Nacional que algunas de las conclusiones del estudio son que la acumulación de estos dos metales pesados aumenta con la edad y que en los estratos 3, 4 y 5, en donde hay un mayor consumo de pescado, “hay más contaminación por mercurio”.

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