Los Perritos aprender

0

| Publicado en Fábulas

"Estaban
un ingeniero, un contador, un químico, un informático y un Senador de
la bancada narco-paramilitar alardeando sobre la inteligencia de sus
perros…

El ingeniero ordenó a su perro: "¡Escalímetro, muestra tus habilidades!". El perro agarró unos ladrillos, unas tablas y se armó el solo una casucha. Todos admitieron que era increíble.

El contador dijo a su perro: "¡Cash flow, muestra tus habilidades!".
El perro fue a la cocina, volvió con 12 galletas y las dividió en 4
pilas de 3 galletitas cada una. Todos admitieron que era genial.

Fábula con loro

2

| Publicado en Fábulas

A la fuerza bruta del toro quiso
oponer el loro.
“La desarmada fuerza de la idea”
y apenas comenzando la pelea,
aunque vertió sapiencia por totumas,
del loro no quedaron ni las
plumas.
Así muy noble, justa y grande sea,
si no tiene a la mano algo macizo,
por si sola, lector, ninguna idea sirve
para un carrizo.

Aquiles Nazoa

La escalera

0

| Publicado en Fábulas

Un carpintero se puso a construir una escalera. Pero vino
un desdichado y le pidió un peldaño de su obra.
Se rascó la cabeza y se lo dio.
Vino otro, y le explicó que con dos peldaños haría lindos juguetes, y se los dio.
Vinieron otros a pedir madera.
El invierno era duro, la miseria muy grande y el carpintero daba más pedazos de su escalera, aún para quemarlos como leña.
No sé, mujer, si entiendes lo que me
pasa. Mi escalera es cada vez más chica, y , sin embargo,
 ¡subo por ella al cielo!.

El siervo en el pesebre de los bueyes

0

| Publicado en Fábulas

“ Un ciervo perseguido por la jauría y ciego por el terror del peligro en que se encontraba llegó a una granja y se escondió entre unas pajas en un cobertizo para bueyes. Un buey amablemente le dijo:
-¡Oh, pobre criatura! ¿Por qué de esa forma, has decidido arruinarte, y venir a confiarte a la casa de tu enemigo?
Y replicó el ciervo:-Permíteme amigo, quedarme donde estoy, y yo esperaré la mejor oportunidad para escapar.
Al final de la tarde llegó el arriero a alimentar el ganado, pero no vio al ciervo. Y aún el administrador de la finca pasó con varios de sus empleados sin notar su presencia. El ciervo congratulándose a sí mismo por su seguridad comenzó a agradecer a los bueyes su gentileza por la ayuda en los momentos de necesidad. Uno de los bueyes de nuevo le advirtió:
-Realmente deseamos tu bienestar, pero el peligro no ha terminado. Todavía falta otro hombre de revisar el establo, que pareciera que tiene cien ojos, y hasta tanto, no puedes estar seguro.
Al momento ingresó el dueño, y quejándose de que no habían alimentado bien a los bueyes fue al pajar y exclamó:
-¿Por qué falta paja aquí? ¡Ni siquiera hay para que se echen!-¡Y esos vagos ni siquiera limpiaron las telarañas!
Y mientras seguía examinando todo, vio sobresalir de entre la paja las puntas de una cornamenta. Entonces llamando a sus empleados, ordenó la captura del ciervo y su posterior sacrificio.

El ládron y su madre

0

| Publicado en Fábulas

“ Un joven adolescente robó un libro a uno de sus compañeros
de escuela y se lo mostró
a su madre. Ella no solamente se
abstuvo de castigarlo, sino más bien lo estimuló. A la siguiente oportunidad se robó una capa y se la llevó a su madre
quien de nuevo lo alabó.
El joven creció y ya adulto fue robando cada vez cosas de
más valor hasta que un día fue capturado en el acto,
y con las manos atadas, fue conducido al cadalso
para su ejecución pública.
Su madre lo siguió entre la multitud y se golpeaba violentamente su pecho de tristeza. Al verla el ladrón dijo:
-Deseo decirle algo a mi madre en su oído.
Ella acercó su oído a él, y éste rápidamente mordió
su oreja cortándosela. Su madre le reclamó que era
un hijo desnaturalizado, a lo que él replicó:

Ah! Si me hubieras reprendido en mi primer robo del libro aquel, nunca hubiera llegado a esto y ser condenado a una ingrata muerte.

El Alción

0

| Publicado en Fábulas

Este pájaro gusta de la soledad y vive siempre a orillas y sobre el mar. Se dice que para huir de los hombres que le dan caza, hace su nido en las rocas de la orilla.

Un día un alción que iba a poner, se encaramó a un montículo, y divisando un peñasco erecto dentro del mar, hizo en él su nido. Al otro día que salió en busca de comida, se levantó el mar por una borrasca, alcanzó al nido y ahogó a los pajarillos. Al regresar el alción y ver lo sucedido, exclamó:

Los ratones poniendo el cascabel al gato

0

| Publicado en Fábulas

Un hábil gato hacía tal matanza de ratones, que apenas veía uno, era cena servida. Los pocos que quedaban, sin valor para salir de su agujero, se conformaban con su hambre. Para ellos, ese no era un gato, era un diablo carnicero. Una noche en que el gato partió a los tejados en busca de su amor, los ratones hicieron una junta sobre su problema más urgente.
Desde el principio, el ratón más anciano sabio y prudente, sostuvo que de alguna manera, tarde o temprano, había que idear un medio de modo que siempre avisara la presencia
del gato y pudieran ellos esconderse a tiempo.
Efectivamente, ese era el remedio y no había otro. Todos fueron de la misma opinión, y nada les pareció más indicado.
Uno de los asistentes propuso ponerle un cascabel
al cuello del gato, lo que les entusiasmó muchísimo y decían sería una excelente solución. Sólo se presentó una dificultad: quién le ponía el cascabel al gato.
– ¡Yo no, no soy tonto, no voy!
– ¡Ah, yo no sé cómo hacerlo!
En fin, terminó la reunión sin adoptar ningún acuerdo.