El sueño que hacerlo realidad costó un dólar

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Esta historia sucedió en Estados Unidos de de Norteamérica hace ya un tiempo largo.
En realidad, se puede tomar desde distintos puntos de vista pero a mí por ahora sólo me interesa referirme ahora desde el enfoque del beneficiario de un sueño que se le hizo realidad.
Resulta que un día cualquiera, un señor de cierta edad que desde su juventud gustaba de los carros y su diseño, se topó con un clasificado pequeño en tamaño como para no llamar tanto la atención y breve en su contenido:
VENDO MERCEDES BENZ EN $1
Llamar al tel. XXXXXX
Al leer una y otra vez el anuncio y encontrarse con tamaña sorpresa lo primero que saltó a su mente que para él, su sueño fue el tener un Mercedes Benz. Conocía la sucesión de modelos que habían salido al mercado de esa marca alemana con todos los detalles por mínimos que pareciera y abrigaba la esperanza aún de verse manejando uno en lugar de la carcacha que lo llevaba al trabajo actualmente. Al fin y al cabo, soñar no cuesta nada y aún seguía soñando despierto.
Casualmente en ese preciso día le había tocado ir en la bicicleta de su hijo al trabajo porque su viejo carro estaba en reparación una vez más.
Llamó incrédulo pero en realidad tenía curiosidad por ver un Mercedes Benz de más cerca que sólo verlo pasar. Y si verlo por dentro por un dólar se lo permitían, ello valía la pena.
-“A la orden” una voz seca y solemne le contestó.
-“Llamo por el Mercedes Benz que venden, ¿el precio que pusieron en el anuncio es correcto o se equivocaron los del periódico”?
-“Es verdad, se vende por un dólar, ¿si quiere comprarlo venga a la siguiente dirección… de inmediato? Sólo usted ha respondido al anuncio.
Sorprendido por la confirmación de la noticia pero incrédulo se encaminó hacia la dirección que se le mencionó la cual quedaba en los suburbios de esa ciudad. Pensó que se trataba de el valor de una boleta, de una exhibición y un dólar valía la entrada, de una broma bien planeada, en fin tantas cosas pero algo por dentro le decía que debía llegar a ese lugar, además ya había pedido un par de horas de permiso en el trabajo para ausentarse.
Timbró en la puerta de una mansión muy elegante y comprobó a simple vista que no se trataba de un concesionario de vehículos o una feria de autos. Le abrió un señor de edad quien le condujo a una sala muy elegante y le dijo que espera un poco. Unos instantes después, apareció un señor con un maletín y una señora.
El señor del maletín se presentó como abogado encargado de hacer cumplir con la voluntad testamentaria del esposo de la señora. En el testamento, el difunto había dispuesto que se vendiera algunos bienes y que el producto de la venta en efectivo se diera a quienes él había dispuesto.
Le preguntaron si había llevado consigo el dólar para comprar el Mercedes Benz. Por tratarse de tan poco ni preguntó por el vehículo, automáticamente sacó el billete de dólar y lo entregó. Del maletín salió un contrato de compraventa que sacó el abogado al que sólo había que colocarle los datos del comprador. Una vez firmados los documentos y entregados, le condujeron al garaje donde se encontraba el flamante Mercedes Benz quizás con unos pocos meses de uso y le entregaron un par de llaves. Atónito sólo atinó a preguntar rogando que le dijeran que no se trataba de una broma.
Para quitar de una vez por todas la cara de incredulidad que tenía, el abogado se encargó de reafirmarle lo legal de la compra y de la posesión del vehículo a la vez que ahora si le podía contar el porqué valía sólo un dólar el Mercedes Benz que ahora había pasado a otro propietario: ¡él!
Esta es otra historia pero se la narraré de inmediato por lo corta que es:
El difunto tenía una amante y quiso heredarle con el producto de la venta de su Mercedes Benz que valía mucho.
La esposa sólo vino a enterarse del affaire de su esposo y la amiga, sólo unos pocos días antes y quiso entonces cumplir con la voluntad del difunto marido días después entregándole un billete de un dólar.
El sentir que su sueño se hubiera hecho realidad y que se había cumplido a cabalidad con la voluntad expresada en un testamento, ambas partes se despidieron con la satisfacción expresada en una sonrisa de despedida.

Un relato

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“Una mañana una mujer bien vestida se paró frente a un hombre desamparado, quien lentamente levantó la vista… y miro claramente a la mujer que parecía acostumbrada a las cosas buenas de la vida. Su abrigo era nuevo. Parecía que nunca se había perdido de una comida en su vida. Su primer pensamiento fue: “Solo se quiere burlar de mi, como tantos otros lo habían hecho …

Antes de …

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“Había una chica que se odiaba por ser ciega.
Odiaba a todos, excepto a su novio amoroso.
Él siempre estaba allí para ella. Un día ella le dijo a su novio,
“Si sólo pudiera ver el mundo, me casaría contigo.”
Un día, alguien donó un par de ojos para ella.
Cuando por fin retiraron el vendaje de sus ojos,
fue capaz de verlo todo, incluyendo a su novio.
Él le preguntó: “¿Ahora que ya puedes ver el mundo, ¿quieres casarte conmigo? “ La niña miró a su novio y vio que era ciego. La apariencia de sus párpados cerrados la impresionó. Ella no se lo esperaba así.
La idea de mirarlo el resto de su vida así la llevó a negarse a casarse con él. Su novio la dejó en lágrimas y días más tarde escribió una nota a ella diciendo: “Cuida bien de tus ojos, mi amor, porque antes de ser tuyos, fueron míos.”

EL PRINCIPIO NARCISO

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| Publicado en Adulto Mayor, Correspondecia Recibida, Fábulas, Familia, La Meditación, Los Hijos, Sugerencias

“Mi hija me había telefoneado varias veces, para decirme:
“-Mamá, tienes que venir a ver los narcisos antes de que se acaben.” Yo deseaba ir, pero era un camino de dos horas desde Laguna hasta Lake Arrowhead. “-Iré este martes”, le prometí con cierta renuencia, cuando llamó por tercera vez.
El martes amaneció frío y lluvioso. Sin embargo, había yo prometido, y manejé hasta allá a regañadientes. Cuando finalmente entré a la casa de Carolina, los gozosos sonidos de niños felices me dieron la bienvenida. Encantada, abracé y saludé a mis nietos.
“-¡Olvida los narcisos, Carolina! ¡El camino está invisible con estas nubes y esta niebla, y no hay nada en este mundo, excepto tú y estos pequeños, que yo desee ver tanto como para manejaruna pulgada más!”
Mi hija sonrió calmadamente y dijo: “Nosotros manejamos en estas condiciones todo el tiempo, Mamá.” “-Bueno”, le aseguré, “-no me harás volver al camino sino hasta que aclare, y entonces ¡será para encaminarme a mi casa!”
“Pero, primero, vamos a ver los narcisos. Son sólo unas pocas cuadras,” dijo Carolina. “-Yo manejaré, estoy acostumbrada a esto.”
“-Carolina”, dije firmemente, “-por favor.”
“-No te preocupes, Mamá, todo está bien, te lo aseguro. Nunca te perdonarías haberte perdido esta experiencia.”- Después de unos veinte minutos, doblamos a un angosto camino de grava y vimos un pequeño templo. Al otro lado del templo, vi un letrero hecho a mano, con una flecha, que decía: “Jardín de Narcisos.
Salimos del carro, cada una tomó a un pequeño de la mano, y yo seguí a Carolina por el sendero. Entonces, al doblar una curva, miré y quedé boquiabierta. Delante de mí estaba la vista más gloriosa. Parecía como si alguien hubiera tomado una enorme tina de oro y la hubiera derramado sobre la cumbre del monte y sus laderas. Las flores estaban plantadas en majestuosos diseños arremolinados, grandes fajas y tiras de un anaranjado intenso, blanco cremoso, amarillo cetrino, salmón rosa, azafranado y amarillo mantequilla.
Cada variedad de diferente color estaba plantada en grandes grupos, de tal manera que se arremolinaban y ondulaban como un solo río, con su propio y único matiz. Había cinco acres de flores, unas dos hectáreas y media. “-¿Quién hizo esto?”, le pregunté a Carolina.
“-Una mujer nada más”, me respondió Carolina. “-Ella vive en este terreno. Ésa es su casa.” Carolina señaló una casa bien cuidada una estructura en A, pequeña y modestamente asentada en medio de toda esa gloria. Caminamos hasta la casa.
En el patio, vimos un letrero. “Respuestas a las Preguntas que Yo Sé que Estás Haciendo”, decía el encabezado.
La primera respuesta era una sencilla: “50, 000 bulbos.” La segunda respuesta era: “-Uno a la vez, por una mujer. Dos manos, dos pies y un cerebro.
La tercera respuesta era: “-Comenzó en 1958.” Para mí, ese momento fue una experiencia que- cambia-la-vida. Pensé en esta mujer a quien nunca había conocido, quien, hacía más de cuarenta años había empezado a traer, un bulbo cada vez, su visión de belleza y gozo a una obscura cima de un monte. Plantando un bulbo cada vez, año tras año, esta mujer desconocida había cambiado para siempre el mundo en que vivía. Un día cada vez, ella había creado algo de extraordinaria magnificencia, belleza e inspiración.
El principio que su Jardín de Narcisos enseñó es uno de los grandes principios para celebrar. Esto es, aprender a movernos hacia nuestras metas y deseos un paso cada vez –a menudo tan sólo un pasó de bebé cada vez- y aprender a amar el hacer, aprender a usar la acumulación de tiempo.
Cuando multiplicamos minúsculos espacios de tiempo con pequeños incrementos de esfuerzo diario, encontraremos que podemos realizar cosas magníficas. Podemos cambiar el mundo…
“Me pone triste, en cierto modo”, admití a Carolina. “-¿Qué hubiese yo logrado si yo hubiese pensado en una meta maravillosa hace unos treinta y cinco o cuarenta años, y hubiese yo trabajado esa meta ‘un bulbo cada vez’ a través de todos esos años? ¡Nada más piensa en lo que yo hubiera realizado!”
Mi hija resumió el mensaje del día en su manera directa usual: “Empieza mañana”, dijo.
Ella estaba en lo cierto. Es tan sin sentido pensar en las horas perdidas del ayer. La manera de hacer el aprendizaje una lección de fiesta en vez de una causa de pesar es preguntar nada más: “-¿Cómo puedo usar esto hoy?” Usa el Principio Narciso. No esperes…
Hasta que tu carro o tu casa estén pagados.
Hasta que consigas un nuevo carro o casa.
Hasta que termines la escuela.
Hasta que regreses a la escuela.
Hasta que limpies tu casa.
Hasta que organices tu cochera.
Hasta que limpies tu escritorio.
Hasta que bajes cinco kilos.
Hasta que subas cinco kilos.
Hasta que te cases.
Hasta que te divorcies.
Hasta que tengas niños.
Hasta que los niños vayan a la escuela.
Hasta que tus hijos se vayan de la casa.
Hasta que te retires.
Hasta la primavera.
Hasta el verano.
Hasta el otoño.
Hasta el invierno.
Hasta que mueras…No hay mejor tiempo que ahora para
ser feliz.
La felicidad es un viaje, no un destino.
Así, trabaja como si no necesitaras dinero.
Ama como si nunca hubieras sido lastimado.
Danza como si nadie te estuviera mirando.
Te deseo un día precioso, un día narciso.
No tengas miedo de que tu vida termine, ten miedo de que no comience.
Si quieres iluminarle y alegrarle el día a alguien, pásale esto a alguien especial. ¡Yo acabo de hacerlo!”

Decisiones fáciles de tomar

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Este relato tiene que ver con la honestidad.
Cuenta la leyenda que en la China antigua un príncipe heredero quiso escoger a una joven del reino para ser su esposa. Hecha la convocatoria (para hablar en términos de ahora), se enteró una de las empleadas de palacio y le contó a su hija admiradora del príncipe.
Con la fecha cerca de la convocatoria, la joven comunicó a su madre que asistiría no más por conocer al príncipe pues no tendría otra oportunidad tan apropiada.
El día fijado se presentó como también prestamente se presentaron a palacio muchas jóvenes del Reino muy bien trajeadas y ostentosas. Nuestra candidata vestida discretamente pero con dignidad y admiración por el príncipe estuvo allí.
El príncipe puso en manos de cada una de las asistentes una semilla y les dijo que -aquella que trajese en seis meses la flor más bella, la haría su esposa.
En el transcurso de esos seis meses y no obstante los mejores esfuerzos y dedicación , la joven vió que no germinó la semilla que le había tocado en suerte. Llegada la fecha se dispuso ir de todas formas pues tendría una nueva oportunidad de ver a su admirado príncipe de cerca.
Una vez en palacio, todas las asistentes exhibían flores de hermosas de distintos tamaños y colores, sólo ella no tenía nada qué mostrar. Sin embargo, estaba tranquila porque su esfuerzo y dedicación fue hecho por ella con todo cariño.
Al hacerse la escogencia, el príncipe sin dudarlo se decidió fácilmente por aquella joven a quien la semilla no le germinó, dándoles a toda la asistencia una lógica explicación: ninguna de las semillas que había entregado seis meses atrás era fértil.

LA FAMILIA Y EL BURRO

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“LA FAMILIA Y EL BURRO
Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro. Decidieron trabajar, viajar y conocer el mundo.
Así, se fueron los tres con su burro. Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: “Mira ese chico mal educado;
-él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes, llevándolo de las riendas” Entonces, la mujer le dijo a su esposo: No permitamos que la gente hable mal del niño. El esposo lo bajó y se subió él.
Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba:- “Mira qué sinvergüenza ese tipo; deja que la criatura y la pobre mujer tiren delburro, mientras él va muy cómodo encima.”
Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas. Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba:- “Pobre hombre. Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro! . . .y pobre hijo ¡qué le espera con esa madre!” Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tresal burro para comenzar nuevamente su peregrinaje.
Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores
decían:- “Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva,
van a partirle la columna!”
Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes:- “Mira a esos tres idiotas: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos”
Conclusión … Siempre te criticarán, y hablarán mal de ti…será difícil
que encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes. Entonces: ¡Vive como creas! ¡Haz lo que te dicte el corazón! ¡Haz lo que sientas! Una vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso: Canta, ríe, baila, ama . . . y vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.”

Cuando el día de hoy termine.

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“Estudia este breve relato, espero que haga un GRAN cambio en ti.
Jeanette – Soy Rebelde
El profesor empezó su clase sosteniendo un vaso de agua.
Lo levantó y preguntó a la clase, “¿Cuánto creen que este vaso pesa?”
‘¡50 gms!’ …. ‘¡100 gms!’ …..‘125 gms’ ..respondieron los estudiantes.
“Realmente no puedo saberlo hasta pesarlo,” dijo el profesor, “pero, mi pregunta es:
¿Qué puede pasar si lo sostengo unos minutos?”
‘Nada’ …..los estudiantes dijeron. ‘OK, ¿Qué podría pasar si lo sostengo una hora?’ el profesor preguntó.
‘Su brazo podría dolerle’, dijo uno de los estudiantes
“Estás correcto, ahora ¿Qué pasaría si lo sostengo todo el día?”
“¡Su brazo se entumecerá, quizá tenga estrés muscular y parálisis, y seguro tendría que ir al hospital!”
….. Dijo otro estudiante, y todos rieron“ Muy bien.
Pero en ese tiempo ¿El peso del vaso cambió?”
preguntó el profesor.
‘No’…. fue la respuesta. “Entonces ¿Qué causa que el brazo duela y que el músculo se estrese?”
Los estudiantes estaban sorprendidos.
“¿Qué debo hacer ahora para que se me quite el dolor?” preguntó nuevamente el profesor.
“¡Baje el vaso!” dijo uno de los estudiantes. “¡Exactamente!” dijo el profesor.
Los problemas de la vida son como eso.
Mantenlos pocos minutos en tu cabeza y estarán bien.
Piensa en ellos un largo tiempo y empezarán a doler.
Mantenlos más tiempo, y empezarán a paralizarte. No serás capaz de hacer. Es importante el pensar en los retos y problemas en tu vida, pero MÁS IMPORTANTE es ‘PONERLOS ABAJO’ al final del cada día, antes de ir a dormir.
¡De esa manera, no tendrás estrés, despertarás bien cada día, y manejarás cualquier situación o reto que se presente en tu camino! entonces, cuando acabe el trabajo,
Recuérdale a tus amigos que:
‘¡BAJEN EL VASO HOY!”

DESJUBILARSE

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“DESJUBILARSE

Él llegó a la plaza con una barreta. Enderezó la estaca de un arbolito y la afirmó golpeándola con la barreta.
Amarró la planta a la estaca y se apartó como para mirar una obra de arte.
No resistí a provocarle conversación:¿ Usted. es del Municipio?
-No, soy de Alicia, hace cuarenta y dos años. Mi mujer.
-Ah…¿ Fué usted quien plantó ese arbolito?
-No, fué el Municipio.
-Un árbol viejo se cayó, plantaron este nuevo de cualquier forma, pero yo lo aboné, y le puse esa estaca ahí.
-Pero ¡qué belleza, ya está todo brotado!
- De tardecita vengo a regarlo.
-Entonces a usted le gustan las plantas., los bichos, hasta la gente me gusta, hijo.
-Gracias por la parte que me cabe…
El sonrió, sacó un tijerón del cinto y comenzó a podar un arbusto.
-¿Usted es jubilado?
-No, soy desjubilado.
Fué podando y explicando:
-Cuando me jubilé, ya había visto a muchos colegas jubilarse y marchitarse, como
árbol que se poda y se riegacon ácido de bateria…
¿Sabía que hay comerciantes que riegan el árbol con ácido de bateria para matarlo, para que no tape la fachada de su negocio?
Es así… Y ahí queda ¡con la tienda tostándose al sol!
Picoteó los gajos podados, formando una alfombra de hojas alrededor del arbusto.
-Es bueno para la tierra… Todo lo que sale de la tierra debe volver para la tierra…
-Por entonces, yo ya había visto muchos colegas jubilarse y marchitarse.
Usando bermuda y chinela y quedándose en casa delante de la televisión. Sacando panza y engordando…
Hasta que acabaron con derrame o infarto, de no hacer nada y todavía vivir hablando
de enfermedades.
Cortó unas flores, hizo un ramillete:
-Para mi nenita. Alicia. Ella es un año mayor que yo, pero parece una nena cuando le
llevo una flor.
-Ella también está desjubilada.
Ayuda en la escuela de nuestra nieta, enseñando a la cocinera a hacer dulce con poco azúcar y ensaladas con los restos de las legumbres que antes eran tiradas a la basura. Y ayuda en la casa-cuna también, en el hospital.
IAhh… Alicia vive ayudando a todo el mundo, por eso no precisa de ayuda, ni tiene tiempo de pensar en enfermedades.
Amarró el ramillete con un ramo de césped, y lo depositó con cuidado sobre un banco.
-Para regar las plantas tengo que traer el balde con agua desde la casa.
-Fuí al municipio a pedir para colocar una canilla aquí.
Me dijeron que no, si no la gente iba a beber agua y a dejar la canilla abierta.
Les dije que colocaran una canilla con reja y candado que yo la cuidaría.yo la cuidaría.
Dijeron que no. Yo tendría que quedarme con la llave y entonces iba a ser una canilla pública con control particular, y no se puede.
Sonrió, mirando la plaza. 
-Ahí les dije: ¿entonces puedo cuidar de la plaza, pero no puedo cuidar una canilla?
¡Preguntaron, vea esto, preguntaron si tengo autorización para cuidar de la plaza!
No dije más nada. Me vine de vuelta antes de que me prohibiesen cuidar de la
plaza…O antes de que me hicieran llenar formularios con tres copias con impuesto y firma
autenticada, para hacer lo que hago aquí desde que me desjubilé…
-¿Vé aquel pino hembra allí?
Fué Alicia que lo plantó. Sólo había un pino macho. Ahora el macho va a polinizar a la
hembra y ella va a dar piñones.
-Yo ni sabía que existe pino macho y pino hembra.
-Yo tampoco sabía, hijo. IAhh… aprendí tantas cosas cuidando de esta plaza!
Hoy conozco los cantos de los pajaritos, las épocas de floración de cada planta, y veo
el pasaje de las estaciones como si fuese una película!
-Pero la piña va a demorar para dar piñones, ¿no? – dije, mirando la pinita aún de nuestra altura.
El me respondió que no tenía prisa.
-Nuestra nieta es una criatura y yo ya le dije que será ella quien recogerá los piñones.
Sin que el municipio sepa… y Alicia le dijo que, de cada piña que ella recogiera, debe plantar
por lo menos un piñón en algún lugar. Así, al final de su vida, ella habrá plantado un pineral
desparramado por ahí.
Sin que el municipio sepa, está claro, si no pueden crear un impuesto a quien plante árboles…
-Es admirable ver alguien con tanta edad y tanta esperanza!
El se rió:
-Si es admirable no lo sé, hijo, sé que es gratificante.
Y ahora, con permiso, que preciso ir a buscar a Alicia para salir a caminar.
Vida de desjubilado es así: el dinero es corto, pero el día puede ser largo, si la gente no perdiera el tiempo!”

Ira

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“DEJA SECAR LA IRA

CARTA DE UN ANCIANO, DESDE UN ASILO

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“Muy fino amigo: Principio las líneas de esta carta para agradecerle su visita…¡recibimos tan pocas…! pero en fin, no debo quejarme, antes bien,agradezco a Dios por tantos y tantos años de vida que me ha otorgado.

Cumplí ya seis años en este asilo donde por mi propia voluntad me he confinado. He conocido en esta larga estancia a muchos viejos y muchas ancianitas y aunque sabemos que nuestra estancia en este mundo es ya corta, eso no ha impedido que hayamos llegado a estimarnos y extrañar a los que se van yendo; el día que hay una defunción se respira aquí un silencio impresionante.