Prueba sicológica 1

0

| Publicado en Sicología

"Esta es una verdadera prueba psicológica.

Es la historia de una niña.
En el funeral de su madre, vio a un hombre joven que no conocía. Es fantástico, el hombre de sus sueños. Es el amor a primera vista, cae irremediablemente enamorada. Unos días más tarde, la chica mata a su propia hermana.

Pregunta:
¿Por qué razón ella mató a su hermana?

No vaya muy rápido, más abajo está la respuesta completa. Piense en primer lugar a su respuesta de la pregunta.

la ansiedad, las penas…

0

| Publicado en Sicología

La ansiedad, las penas, el descontento, los remordi¬mientos, la desconfianza, tienden a quebrantar las fuerzas vitales y a provocar el debilitamiento y la muer¬te.
En ocasiones, es la imaginación la que provoca la enfermedad o la agrava, y muchos inválidos recupera¬rían la salud si se convencieran de ello. Otros piensan que cada pequeña corriente de aire provocará una enfermedad, y el mal viene, en efecto, porque se lo esperaba. Otros hasta mueren de enfermedades cu¬yas causas son puramente imaginarias.
Entre las causas objetivas más frecuentes de afec¬ciones mentales tenemos el alcoholismo y la sífilis. Sin embargo, en la mayor parte de los casos estas causas son ignoradas. Si la herencia parece a veces influye, lo hace más bien al provocar cierta predisposición a las alteraciones mentales. De todos modos, con frecuen¬cia las alteraciones de la mente son debidas a sufri¬mientos familiares o conyugales y al “surmernage”. En otras ocasiones, son los "traumatismos psíquicos", en relación con situaciones de imposición o de angus¬tia, o del sentimiento de sentirse despreciado o expo¬liado lo que desemboca en un estado de inadaptación y en una tentativa de compensación.
Los trastornos orgánicos o funcionales pueden reper¬cutir sobre el psiquismo, como en el caso del asma y de la invalidez.
Los" pequeños estados" de irritabilidad, de depresión nerviosa u otros disturbios, pueden ex¬plicarse sencillamente por las características y exigen¬cias de la vida moderna; de ahí la benéfica influencia de la tranquilidad y el reposo.
 

La ansiedad…

0

| Publicado en Sicología

La ansiedad, las penas, el descontento, los remordi¬mientos, la desconfianza, tienden a quebrantar las fuerzas vitales y a provocar el debilitamiento y la muer¬te.
En ocasiones, es la imaginación la que provoca la enfermedad o la agrava, y muchos inválidos recupera¬rían la salud si se convencieran de ello. Otros piensan que cada pequeña corriente de aire provocará una enfermedad, y el mal viene, en efecto, porque se lo esperaba. Otros hasta mueren de enfermedades cu¬yas causas son puramente imaginarias.
Entre las causas objetivas más frecuentes de afec¬ciones mentales tenemos el alcoholismo y la sífilis. Sin embargo, en la mayor parte de los casos estas causas son ignoradas. Si la herencia parece a veces influye, lo hace más bien al provocar cierta predisposición a las alteraciones mentales. De todos modos, con frecuen¬cia las alteraciones de la mente son debidas a sufri¬mientos familiares o conyugales y al “surmernage”. En otras ocasiones, son los "traumatismos psíquicos", en relación con situaciones de imposición o de angus¬tia, o del sentimiento de sentirse despreciado o expo¬liado lo que desemboca en un estado de inadaptación y en una tentativa de compensación.
Los trastornos orgánicos o funcionales pueden reper¬cutir sobre el psiquismo, como en el caso del asma y de la invalidez.
Los" pequeños estados" de irritabilidad, de depresión nerviosa u otros disturbios, pueden ex¬plicarse sencillamente por las características y exigen¬cias de la vida moderna; de ahí la benéfica influencia de la tranquilidad y el reposo.

El Camino de la doctrina

0

| Publicado en Sicología

18. Goza ahora y goza después. En ambos
estados es verdaderamente feliz. "He actuado bien, se dice feliz. Además,
abocándose a un apacible estado es feliz. Así el que bien obra.

19. Aunque uno recite muy a menudo las
escrituras, si es negligente y no actúa en consecuencia, es como el vaquero que
cuenta las vacas de los otros. No obtiene los frutos de la Vida Santa.

El Camino de la doctrina

0

| Publicado en Sicología

Capítulo III: La Mente

 

33. Esta mente voluble e inestable, tan
difícil de gobernar, la endereza el sabio como el arquero la flecha.

34. Esta mente tiembla como un pez
cuando lo sacas del agua y lo dejas caer sobre la arena. Por ello, hay que
abandonar el campo de las pasiones.

35. Es bueno controlar la mente:
difícil de dominar, voluble y tendente a posarse allí donde le place. Una mente
controlada conduce a la felicidad.