Empezar por lo pequeño

0

| Publicado en La Meditación

"Un asceta meditaba profundamente en su cueva cuando se sintió molestado por un ratoncillo que se puso a roer sus ropas.

* Márchate estúpido – dijo el ermitaño – ¿No ves que has interrumpido mi meditación?

* Es que tengo hambre – contestó el ratón.

* Llevaba más de treinta días de meditación buscando la unidad con Dios y me has hecho fracasar – se lamentó el ermitaño.

La prisión del odio

0

| Publicado en La Meditación

 

Dos hombres habían compartido injusta prisión durante largo tiempo en donde recibieron todo tipo de maltratos y humillaciones. Una vez libres, volvieron a verse años después. Uno de ellos preguntó al otro:

* ¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros?
* No, gracias a Dios ya lo olvidé todo – contestó – ¿Y tú?
* Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas – respondió el otro.

Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo:

Según el cristal conque mires…

0

| Publicado en La Meditación

Para el papel del poeta, una perla es una lágrima del mar; pura los orientales, una gota de rocío, solidificada; para las señoras, una joya que ha de llevarse en los dedos, al cuello o en las orejas.

Mientras que para el químico es una mezcla de fosfatos y carbonatos de calcio y un poco de gelatina.

Y para los naturalistas es sólo la secreción de un órgano que, entre ciertos bivalvos, produce la madreperla.

Julio Verne
 

El pensamiento positivo

0

| Publicado en La Meditación

Es preciso tomar la perspectiva justa.

Cuando Goliat salió con¬tra los israelitas, todos los soldados pensaron; "Es tan grande que no podremos matarlo.

Pero David miró a! gigante y pensó; "Es tan grande que no puede fallarme la puntería".

Russ Johnston
 

Un día a la vez

0

| Publicado en La Meditación

Es más difícil acostumbrarse a vivir solo que a envejecer.

En uno y otro caso, sin embargo, sólo hay una manera de hacerlo: un día a la vez.

B. J. W.
 

El espectáculo del cielo

0

| Publicado en La Meditación

 

Una noche de verano en una llanura, casi rodeados por las aguas de la bahía, os horizontes eran contornos inmotos en el filo del espacio

Millones de estrellas cintilaban en la oscuridad, y en la costa lejana, unas cuantas luces resplandecían en las casas
Por lo demás, no había ningún rastro de vida humana.

Mi compañero y yo estábamos solos con las estrellas: el vaporoso río de la vía Láctea que fluía por el cielo, las formas de las constelaciones, que se destacaban, brillantes y claras, y un llameante planeta, abajo en el horizonte.

La experiencia

0

| Publicado en La Meditación

Anhelo hacer lo correcto, peto a menudo ignoro qué es lo correcto.

Cada día que pasa me quedo atrás de lo que me habría gustado hacer.

Sin embargo, con el paso de los años, conforme voy contemplando el mundo, con sus océanos, montañas y llanuras, y lo veo como algo inconcluso, en los resquicios de mi corazón siento una extraña, pequeña satisfacción.

Los ocasos y las sombras de la noche me encuentran lamentando las tareas no realizadas, pero el sueño, el alba y el aire matutino me acarician con refrescantes esperanzas.

El paso de los años

0

| Publicado en La Meditación

Cuando tenía 12 años, ser vieja era pintarse la boca y usar sostén.

Cuando llegué a los 20, me parecía que una mujer de 45 estaba al borde de la tumba.

A mi edad actual, las personas de 87 años me parecen ancianas

Cuando yo los cumpla, ¿Andaré con bastón y tendré cataratas? ¿Me obsesionarán las combustiones internas? ¿Quién sabe como me sentiré entonces?

Hoy, hago lo que hacen todos: proyecto mi futuro en términos de lo que sabemos ahora.

La paciencia

0

| Publicado en La Meditación

Hace algunos años solía observar las diferencias entre los dis tintos conductores de tranvía de la ruta de la avenida Indiana, de Chicago.

Muy a menudo quedaba esta calle bloqueada por autos mal estacionados o por enormes camiones que maniobraban en todos los carriles.

Algunos conductores de tranvía montaban en cólera, tocaban furiosamente las campanas y gritaban a los choferes. Acababan seguramente el día con los nervios en punta, hipersensibles; y eran una amenaza para su esposa y sus hijos.

Carta de la Incuria Espiritual

0

| Publicado en Correspondecia Recibida, La Meditación

" Te vi ayer cuando comenzabas tus tareas diarias.
Te levantaste sin ni siquiera orar a tu “Dios”. En todo el día no hiciste nada de oración; de hecho, ni recordaste bendecir tus alimentos. Eres muy desagradecido con tu Dios, y eso me gusta de ti.
También me agrada la enorme flojera que demuestras siempre en lo que se refiere a tu crecimiento cristiano.