De Cúcuta

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Publicado en Correspondecia Recibida

Para el desarrollo de la región es necesario exigir al Estado y a sus servidores, actos que los comprometan con la gente y sus expectativas.

El empleo, como fuente y oportunidad de mantener y generar crecimiento en todos los ángulos del saber y el hacer, es clave para la familia. Hoy en la nueva filosofía que se propaga en el ambiente es la facilidad de conseguir barato y el sobrevivir. Esto es endeble, quebradizo y siempre temporal. Sobre eso no se puede construir un futuro.

Si embargo, la tesis anteriormente mencionada es lo que se está imponiendo. Nadie tiene para pensar en algo diferente al subsidio, lo pedigueño (excusen la falta de diéresis) y esperar que vengan tiempos mejores.

Entonces se manejan las temporadas. Estamos entonces en la temporada de las campañas políticas. Y la publicidad surge como la herramienta clave en las inversiones por manipular al elector. Cabe aclarar que antes y después de las elecciones, todos sin excepción alguna, somos electores así no se haya votado. ¿Por qué? Porque quien no vota también está eligiendo una forma de vivir o de que a través de su indiferencia permita que las cosas sigan igual y “por eso estamos como estamos…”

No pertenezco a ningún partido, grupo religioso o político ni soy “santista” o cualquier bicho parecido. Sólo soy simpatizante de la HISTORIA y de lo que ella nos pueda enseñar y nosotros estemos dispuestos a asimilar. Mi voto es libre y soberano.

Y como aún no es el día de las elecciones, sí conviene tomar estos días para análisis y reflexión. Antes que comience la presión a través del bombardeo televisivo, radial, impreso, grupal, institucional, etc., conviene examinar con lupa retrospectiva y proyectiva què nos depararía el futuro si uno se adhiere a las tesis y propuestas de ciertos partidos, movimientos, líderes políticos y religiosos, etc. Pienso que el candidato etc., cada vez está cogiendo más auge (trataré de seguirle más la pista).

Por esta vez me concentraré en lo que llaman Centro Democrático. Aunque es un ente o engendro aparentemente nuevo, esa agrupación es un eterno reencauche de lo caduco.
Para los santandereanos de a pie, no es un misterio vislumbrar un futuro más sombrío y relegado si se vota por algún candidato que se haya postulado por el autodenominado Centro Democrático. Pensamos que es lo más polarizado que hay como manifestación. “Por sus frutos los conocéreis” y francamente quien manda la parada en ese ente político y piensa lo que se debe hacer y se hace, fué demasiado poco lo que hizo por los santandereanos. Lo tuvo todo por hacer y más bien perjudicó el futuro porque hasta en cierta medida logró “engavetar” proyectos tales como la carretera al Alto EL ESCORIAL y el embalce del Cínera hasta el punto que hoy resultan utópicos a pesar del impacto que pudieran tener sobre la generación de empleo y oportunidades para la región hoy que se está pasando las verdes y las maduras sin ningún horizonte.

Para mi en lo personal, Uribe no es confiable y no pienso darle con mi voto una nueva oportunidad a él o sus seguidores simplemente porque sé que a pesar del ego totalitarista promocional que tuvo como figura política, sigue en una época que ya pasó de cacicazgo y de la cual debemos salir los colombianos. No se puede ir hacia adelante ni salir avante con la mirada puesta en el hígado de una sola persona que como humano, se equivocó demasiado así lo manifieste que tiene las mejores intenciones. Ya en esas “zanahorias” no creo.

Votar por un candidato del perversamente autodenominado a un Consejo, a una Asamblea Departamental,o a una la Alcaldía o a la Cámara de Representantes o al Senado de la República o la Presidencia, implica (con la venia de quien esto lee), una irresponsabilidad y falta de compromiso para con el futuro de la Patria y la Paz. Poco servicio se le hace a Colombia si no se vota y daño de verdad si caemos en la trampa de creer lo que prometa nuevamente el Centro Democrático.

Para concluir: Como Santadereano que se respete, digo que NO votaré por Uribe y tampoco votaré por nada ni nadie que me “huela” a Uribe a nivel nacional, regional o local. Los totalitarismos tanto de izquierda como de derecha hay que aborrecerlos porque ambos son dañinos y aquí en la frontera de ambos llevamo0s muchos años ya padeciendo.

Rafael A. León

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