De Patricia Lara

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Patricia Lara Salive, El Espectador

“El gran peligro que enfrenta Colombia no son las Farc ni la composición de los magistrados de la JEP. Es el propósito manifiesto de la derecha de hacer inviable la paz con quienes se sometieron voluntariamente en condiciones negociadas y están a merced del Gobierno, del Congreso y de la Corte Constitucional”.

Esa frase no proviene del senador Iván Cepeda ni de ningún izquierdista por el estilo. La escribió nada menos que el exministro de Hacienda y exasesor económico del expresidente Álvaro Uribe, Rudolf Hommes, graduado y doctorado en reconocidas universidades gringas, columnista de diversos medios, quien está mucho más cerca de los Chicago Boys que de los simpatizantes de la izquierda.

Hommes contaba en su columna titulada ‘Desproporciones’, que luego de una visita que realizó a un campamento de las Farc, reflexionó sobre “la desproporción que existe entre los temores que ha logrado propagar la derecha sobre el peligro inminente de una toma del poder por el ‘castrochavismo’ y lo que observó en el campamento en Icononzo, donde sus habitantes “exhiben una confianza en que se les va a cumplir con lo pactado, contra toda evidencia, y en que van a ser capaces de sacar adelante un proyecto de vida”. Agrega que “esa población joven, desprotegida y de muy escasos recursos”, está “ilusionada con la posibilidad de vivir en paz y establecerse posiblemente en el área si le dan tierra y recursos para cultivarla y formar o consolidar familias”.

Y comenta: “Es sorprendente cómo la derecha ha construido a partir de esto un tigre de papel para asustar a la ciudadanía. El peligro proviene más bien de que el próximo presidente y su gobierno renieguen de los compromisos del acuerdo de paz, como se espera que haría un presidente del Centro Democrático o de Cambio Radical. También existe el riesgo de que no se decida formalmente a renegar de los acuerdos, pero que en la práctica continúen la indolencia y la ausencia de diligencia en el cumplimiento de estos”.

Y concluye: “Se puede repetir lo sucedido al final de los 50, cuando desconocieron y sabotearon la paz acordada, lo cual tuvo como consecuencia que los conflictos armados se prolongaran otros 60 años”.

Porque estoy de acuerdo con Rudolf Hommes, hoy vuelvo a hacerles un llamado a Germán Vargas Lleras y a Rodrigo Lara para que reflexionen sobre el impacto que en esa población de excombatientes tendría que el Estado (porque para ellos no sería el gobierno de Santos sino el establecimiento y su clase dirigente) les incumpliera los acuerdos firmados y no aprobara el eje de los mismos, que es la Justicia Especial para la Paz, la cual justamente está diseñada para garantizar que no haya impunidad por lo sucedido durante estas décadas de horror, y a la que, a última hora, decidieron oponerse, buscando dividendos políticos, después de haber disfrutado de las mieles del poder y de la burocracia durante siete años ininterrumpidos.

Rodrigo, quien cuando era niño vio morir de violencia a su padre, uno de los políticos más brillantes y progresistas que ha tenido este país, y Germán, que estuvo a punto de fallecer en dos atentados, mal pueden querer que ellos o sus familiares vuelvan a vivir dolores semejantes.

A Rodrigo le ruego que piense en cuál sería la posición que adoptaría Rodrigo Lara padre frente a la JEP, y que le pida a su espíritu que lo inspire. Y a Germán le imploro que enderece el rumbo en la votación de la JEP en las plenarias y que no se tire la paz.

www.patricialarasalive.com

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