La ley Natural de la Medicina

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Publicado en Correspondecia Recibida, Remedios Caseros, Salud

“La ley Natural de la Medicina
Manuel Lazaeta Acharan, LA MEDICINA NATURAL AL ALCANCE DE TODOS, Editorial:Kier.
LA LEY NATURAL
La Ley Natural es la voluntad de la Creación que impone a los seres vivientes una norma para cumplir su destino moral o físico. El hombre abusando del libre albedrío, contraviene continuamente, llevando de ordinario como sanción una vida de dolencias que termina por lo general con una muerte prematura y generosa.
La Ley Natural ha fijado la duración de la vida de los mamíferos en un período que representa 6 ó 7 veces el de su desarrollo; así un caballo que se demora 5 años en desarrollarse, normalmente debe vivir 30 a 35 años, y el hombre, que demora 25 años en completar su desarrollo, debiera alcanzar una vida de 150 años o más
En el cumplimiento integral de éstos principios está la salud y la trasgresión de uno sólo de esto mandatos ya es causa de dolencia porque altera la normalidad funcional del organismo. Tengamos presente “lo que da la salud también cura a la enfermedad”:
1. Respirar siempre aire puro
Como decía Hipócrates:” el aire puro es el primer alimento y el primer medicamento” el aire entra por dos vías: los pulmones y la piel. La respiración pulmonar debe hacerse por la naríz con la boca cerrada, pues la naríz es el guardián de los pulmones calentando el aire y reteniendo sus impurezas. Cuanto mejor nos alimentemos de aire, menos necesidad tendremos de alimentos estomacales.
La piel es el tercer pulmón y el tercer riñón, absorbiendo normalmente la cuarta parte del oxígeno que necesitamos y eliminando en igual proporción los desperdicios de nuestro desgaste orgánico. Para que la piel desempeñe sus funciones es indispensable que esté en contacto directo con la atmósfera, de aquí la importancia de los baños de aire y lo perjudicial de la ropa pegada al cuerpo.
2. Comer exclusivamente productos naturales
Alimento natural es aquel que ofrece la Madre Tierra en cada lugar y en época. Es aquél que conviene a nuestra estructura orgánica y necesidades fisiológicas, pudiendo comerse en el estado en que lo ofrece la Naturaleza. El alimento digerido forma la sangre y ésta será de la misma calidad de aquel alimento. Por naturaleza el hombre es uno de los seres más frugales de la creación siendo sorprendente la pequeña cantidad de alimento que necesita para reparar sus fuerzas. Se debe evitar consumir los productos derivados de animales especialmente carnes, huevos y otros excitantes en bebidas fermentadas (café, té, cigarrillo, alcohol, etc.) La carne de los animales no ha sido destinada para alimento para del hombre, actúa como veneno para nuestro cuerpo liberando tóxicos como creatinina, cadaverina, etc.
Además excita y fortalece las pasiones bajas y conduce a vicios: alcoholismo, sexualidad irresponsable, cigarro y el juego. De ésta manera las pasiones bajas llegan a dominar las facultades superiores del ser, haciendo al hombre brutal y degenerando su inteligencia. La alimentación de frutas y semillas, la alimentación vegetariana, despiertan los sentimientos más nobles y elevados, fortifica la inteligencia y la voluntad.
3. Ser sobrios constantemente
Ser sobrios significa comer poco, bien masticado y en el tiempo oportuno. El exceso de comida es tan perjudicial como ingerir alimentos antinaturales porque forzado el trabajo del aparato digestivo, se congestiona y eleva la temperatura en él, con lo que se producen fermentaciones malsanas.
Se debe aprovechar lo que se come, condición para esto es una buena masticación reduciendo el alimento a papilla, casi a líquido y calmada deglución. No debemos comer sin hambre, porque es forzar al estómago que no estaba preparado exponiéndolo a una mala digestión. Nuestras comidas debe ser hechas a horas determinadas, bastando para los adultos con tres,siendo la del mediodía la principal. El agua debe beberse a sorbos, evitando beberla en exceso durante las comidas porque los líquidos diluyen los jugos estomacales, debilitando su acción y dificultando el proceso digestivo. No olvidemos que la mitad de la digestión se realiza en la boca y que las féculas se digieren principalmente con la saliva, sin cuya preparación en el estómago se producirían ácidos venenosos que irritan los riñones y el hígado.
La sobriedad aconseja no repletar el estómago en las comidas, debiendo levantarnos de la mesa satisfechos, pero sin exceso, casi con apetito. El hambre insaciable, la necesidad de comer a toda hora porque se siente debilidad es indicio seguro de graves trastornos digestivos, pues lo que se come no se aprovecha.
El ayuno es uno de los medios más seguros para curar enfermedades, no sólo digestivas, sino especialmente las febriles. Durante los ayunos se enciende el fuego digestivo y al no existir alimento para digerir el fuego estomacal quemará las toxinas intestinales acumuladas. Los animales nos enseñan a ayunar, pues cuando se sienten enfermos o heridos no consumensino agua, por espacio de dos, tres o más días, hasta que el apetito, que indica la vuelta a la normalidad, los obliga a alimentarse nuevamente.
El ayuno puede ser absoluto, sin ingerir otra cosa que agua o relativo; consumiendo solamente frutas. El primero conviene en la fiebre de los adultos, y el segundo en las enfermedades febriles en los niños.
Ayunar cada semana o una vez al mes es de gran provecho para cualquier persona porque además de permitir el descanso al aparato digestivo, se favorecen las materias morbosas, ya que toda la actividad orgánica queda dedicada una sola función: la eliminadora. Todas las religiones practican el ayuno como medio de perfeccionamiento moral, pues así el cuerpo se ve libre de las toxinas que perturban las funciones nerviosas y especialmente cerebrales.
También hay un semiayuno que consiste en comer cada día o semana o quincena, un día exclusivamente de frutas, ya sean uvas, manzanas, naranjas o nueces.
Regla fundamental de higiene alimenticia es comer vegetales crudos, especialmente frutas y semillas de árboles, con moderación y bien masticados
4. Beber únicamente agua natural
El agua natural es la única bebida natural y no sólo es un alimento sino también una medicina tanto interior como exterior. Para aprovechar las condiciones salutíferas del agua debemos beberla saboreándola, en pequeños sorbos y en cantidades moderadas, siempre fresca y natural. Como purgante el agua es irremplazable, bebiendo una cucharada cada hora. Las malas digestiones desaparecen en una o dos horas, tomando traguitos cortos de agua cada 3 ó 4 minutos. Un vaso de agua en ayunas y otro en la noche es un medio fácil y seguro para mantener limpios y activos estómago e intestinos.
Los intoxicados encontrarán en el agua; bebida con frecuencia y moderación, un medio excelente de facilitar las eliminaciones. Los enfermos sobre todo cuando sienten sed, deben tomar agua fresca, al natural, en pequeñas y repetidas porciones, a fin de refrescarse interiormente, disolver y eliminar los toxicos.
El agua debe beberse lejos de las comidas transcurridas al menos dos horas de una comida abundante. Jamás debemos beber agua helada con el cuerpo caliente o agitado porque puede producir enfriamiento a los pulmones o estómago, resultando alteración respiratoria o catarro estomacal.
5. Tener suma limpieza en todo
La limpieza orgánica es salud, la impurificación es enfermedad. Así, como el funcionamiento del motor depende de la limpieza de todas sus partes, el funcionamiento del organismo humano será normal si está limpio y anormal si está sucio, perdiendo su energía vital. La suciedad de la piel es absorbida pasando al interior y la limpieza externa purifica también al medio interno. Por la misma razón que diariamente nos lavamos la cara y las manos, debemos también lavarnos todo el cuerpo, diariamente desde el cuello hasta las plantas de los pies, pasando una toalla empapada en agua fría al levantarnos de la cama. Con ésta práctica tan sencilla tendremos nuestro cuerpo ágil, liviano y resistente a los cambios atmosféricos. Éste es el baño más natural, sencillo y eficaz en todo caso, esté sano o enfermo, sea niño o anciano. La limpieza que debemos tener no sólo se reduce a nuestra persona, sino a cuanto nos rodea. La casa en que habitamos debe estar libre de acumulaciones de polvo o materias extrañas hasta el último rincón y debe ser debidamente aireada y asoleada, especialmente para el dormitorio. Para mantener la limpieza interna y por ende un buen estado de salud una persona deberá hacer todo el año y diariamente su baño de agua fría; al despertad, dormir con ventana o al menos tragaluz abierto, hacer desayunos de frutas o ensaladas y evitar en las comidas productos de animales, especialmente carne, y excitantes como bebidas fermentadas, té , café, cigarro, etc.
6. Dominar las pasiones, procurando castidad
La vida tranquila sin ambiciones desproporcionadas, libre de preocupaciones intensas es condición indispensable para la buena salud. El odio, el orgullo y la envidia envenenan la sangre y la ira afecta y del hígado.
7. No estar jamás ociosos
El movimiento es vida. El trabajo corporal además del beneficio material, deja en nuestra lama la satisfacción del deber cumplido y es fuente de virtudes. El ejercicio físico es estimulante de energía vital y agente curador de las dolencias. La gimnasia más natural es cultivar la tierra; así nuestro cuerpo se activa, descansa el espíritu y se fortalece el sistema nervioso.
8. Descansar y dormir sólo lo necesario
La naturaleza nos indica que las horas de actividad comienzan con el día y terminan con la puesta del sol. Las horas más favorables para el sueño son antes de la medianoche, pudiéndose decir que una hora de sueño antes de las 12 de la noche, equivale a más de dos horas después de la medianoche. Siete u ocho horas bastan para el descanso de un adulto, los niños necesitan algo más. El exceso de sueño enerva e intoxica. La cama deber ser algo dura y estar bien orientada, el exceso de ropa en la cama lo perjudica y la ventana debe permanecer abierta o entreabierta cuando el clima no sea apropiado.(frío)
9. Vestir sencillamente y con holgura
La piel debe estar limpia, fresca y cubierta con vestimenta suelta que favorezca la función dérmica y la circulación de la sangre, con prendas preferentemente de algodón. Nuestra piel es nuestro tercer riñón y tercer pulmón por lo tanto tiene doble función; eliminadora de toxinas y absorbente de oxígeno, luz solar, calor, emociones magnéticas y eléctricas del ambiente.
10. Cultivar todas las virtudes, procurando siempre estar alegres
La primer virtud del hombre es amar al Supremo Creador fuente de todos los vienen que disfrutamos. El cuerpo sano goza de paz espiritual, mente clara y corazón alegre reinando armonía en las funciones fisiológicas y estado del alma procurando el bienestar del prójimo, a quién desea verlo disfrutando de su propio bienestar. La maldad y los vicios generalmente son consecuencia de estados patológicos de nuestro organismo ya que nuestra alma obra a través de nuestros órganos corporales y una sangre viciada y envenenada mantiene un estado de irritación y congestión de centros nerviosos que los hace obrar fuera de orden. El hombre que siente y aprovecha a diario los beneficios naturales, tiene un corazón constantemente elevado al Creador, colocándose en un plano más alto que lo aleja de las miserias del vicio. Además, sus energías vigorizadas son suficientes para dominar las pasiones y sobrellevar las adversidades de la vida. Enfermedad es vicio, pena, dolor y desgracia en todo orden. Salud es virtud, bienestar y alegría..
A enseñar esta verdades sencillas y trascendentales, informando a las personas que lo necesiten y especialmente a los padres para que puedan entregar a sus hijos lo que la escuela no les enseña: “la ciencia de vivir sanos de cuerpo y alma.”
“Cultivar la salud para alejar las dolencias es el único remedio para actuar sobre la enfermedad”. La salud no se obtiene en la consulta del médico, ni se compra en el mostrador del farmacéutico, ella es el resultado de nuestros propios actos de cada día, de acuerdo con la ley de la Naturaleza de la cual formamos parte. Para quien decide cambiar comportamientos y aprender a curarse no existen enfermedades incurables. Las dolencias se mantienen únicamente cuando insistimos en buscar sólo remedios sintomáticos para curarlas.”

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