La Procuraduría

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Publicado en Correspondecia Recibida

Hago la salvedad que lo expuesto a continuación no tiene relación alguna con lo que sucede en relación con la sanción alcalde Petro. La justicia y la verdad son una y si un funcionario público incurre en conducta incorrecta es de esperar que se habrá la correspondiente investigación con las garantías del caso.

Habría que nombrar a un santo varón que hubiera hecho votos de pobreza y de no aspirar a más poder que el suficiente para hacer cumplir la Ley en lo atinente a lo misión y objetivos que debe cumplir la Procuraduría como institución del Estado. Supongo como tantos otros ciudadanos, que esto está escrito y es lo que esperó y espera el legislador soberano.

Pero, en ese trasegar pueden suceder muchas cosas preconcebidas y que sólo se ocultan. La dificultad de evitar que se tome el cargo en cuanto a su alcance para que sirva de soporte, de martillo o para poder maniobrar en favor de apetencias personales o de grupo o conveniencias transitorias, enfatiza el alcance de la consabida frase: “del dicho al hecho hay mucho trecho” cuando se trate de encontrar alguien idóneo y probo para ese cargo.

Para la muestra, cito el siguiente botón de hipotético ejemplo:

Si un candidato a Procurador NECESITA para su nombramiento del apoyo de grupos políticos o de amigos políticos o empresas privadas con cierta influencia e intereses , ¿qué hace suponer que ello no implique el que quede “endeudado” o con la necesidad de retribuir “el favor”. Luego aquí la libertad no está convidada y cualquier Procurador así quiera parecer un “santo varón”, no lo pueda ser más tarde.

Si un Procurador una vez en situación de construir un caso o continuar con una investigación, lo hace atendiendo a una conveniencia, más que a la búsqueda de aplicación de la justicia, esto es señal inequívoca de que la Justicia no es lo primero y nunca lo fué en él.

Veamos un ejemplo: en un Departamento, ciudad o institución hay ya casos en proceso de averiguación a causa de denuncias, investigaciones preliminares, denuncias de ciudadanos. La pregunta que con base en las “reglas de juego políticas” se puede formular tiene que ver con ¿cómo es posible evitar que un Senador en alianza “secreta” con el Procurador Nacional o regional no interfiera con el desarrollo normal de una investigación y la deje por un cuatrenio o más congelada? ¿Cómo hacer pR que que un senador no utilice esa influencia como amenaza o chantaje político contra sus rivales políticos o no?

Lo que resulta claro es quien tiene el poder lo único que lo puede incentivar para prestarse de martillo para apetencias personales de otros o propias, es hacer algo en favor de otro u otros que a su vez le puedan ser útiles o utilice el cargo para pagar favores del pasado…

¿Cómo se podría garantizarle que un puesto máximo de control como lo es la Procuraduría no sea considerado sólo como un simple peldaño para seguir escalando y por tanto, el concepto de Justicia se desvirtúe tan burda e injustamente?

Como están concebidas las actuales “reglas de juego” es fácil deducir que quien quiera que llegue a ser nominado y/o nombrado automáticamente es un deudor político o financiero y un hombre con deudas es un esclavo de sus amos y apetencias de por vida

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