LA VIDA RELIGIOSA

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Publicado en Correspondecia Recibida, La Meditación

Por: Swami Vijoyananda
Sé muy bien que los seres humanos, en su gran mayoría, son dominados por el ambiente socio – económico – político. Por eso, cuando veo que la vida religiosa se convierte en otra ligadura más, siento una profunda pena y no se puede evitar el desaliento que nos producen los muy estrechos y equivocados predicadores y sus ignorantes seguidores.

La verdadera vida espiritual es una necesidad personal, muy íntima, que no tiene nada que ver con el ambiente o la familia en que uno nace; pobreza o riqueza; la creencia o el ateismo familiar, no tienen ninguna importancia con relación a la necesidad de conocer o amar a Dios en Su aspecto personal o impersonal. Es un error percibir a la religión como un sentimiento de comunidad. Debe decir un devoto, con firmeza de convicción: Soy cristiano porque mi fe en Jesucristo es inquebrantable; lo amo y he dedicado mi vida a Él. Si no, el nuevo nacimiento en una familia cristiana, sin seguir el evangelio del Salvador y sin sentir Su presencia en el corazón, le hará un cristiano nominal o, tal vez peor, un cristiano fanático. Lo mismo ocurre con la gente de otras religiones. Estos hindúes, cristianos, mahometanos o israelíes, lo único que hacen es el inútil y muy pernicioso trabajo de vituperar y menospreciar a las personas de otras religiones, y los templos de Dios se convierten en semillero de ideas irreligiosas. La religión jamás debe ser impuesta. ¿Cuántos de nosotros comprendemos que la vida religiosa comienza con la renunciación de toda idea material y, al mismo tiempo, con el progresivo anhelo de unirse con Dios? Además, los instructores y consejeros religiosos deben comprender que no es bueno aconsejar la “única fórmula” de adorar a Dios. De ahí nace la idea del dogmatismo que muchos aborrecen. Ningún consejo espiritual debe llevar, ni remotamente, ideas de sectarismo. Amar a Dios según el precepto de la religión a que se pertenece es muy bueno, pero demostrar la adhesión que se tiene por su religión vituperando a las personas que pertenecen a otras religiones es positivamente malo.

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