Lactosueros y reempaque de leche:¿engaño al consumidor?

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Lo de los lactosueros y el reempaque de leche, un engaño al consumidor

Transcripción de la intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate sobre lactosueros y leche reempacada, Comisión Quinta, 31 de mayo de 2011.

“El presidente Santos está violando la ley. Se le ocultó a la opinión pública por qué el Polo se abstuvo de votar la Ley de Víctimas. Sigue persecución contra los campesinos que traen al mercado pollos o cerdos.

Reempacar leche en polvo es ilegal. El reempaque ilegal parece ser la norma. El Invima ha actuado con negligencia y morosidad. Contrabando y comercio de leches vencidas o degradadas. Los lactosueros vendidos como leche, un engaño deliberado al consumidor y un atentado contra los niños y contra las madres lactantes y las embarazadas. Lactosueros con TLC.

En primer término, lamentar que el ministro Santamaría, de la Protección Social, no esté aquí y no haya nadie del nivel ministerial, ni la viceministra ni nadie. Lamentarlo, porque si no recuerdo mal, nunca hemos podido traer a esta Comisión a los ministros de la Protección Social, no solo ahora, sino antes. Y aquí hay mil litigios que son de esa cartera. Recordemos los casos de la leche en cantina, de los mataderos, de la persecución a los pollos, de los paneleros, y nunca pueden asistir, siempre andan muy atareados. Pero pienso que de todos modos el debate hay que hacerlo. Ya está por acabarse el semestre, y si no lo hacemos ahora, pasaría un montón de tiempo y hay hechos graves que deben ser corregidos con toda rapidez y no dan espera.

Aprovecho el momento para plantear un par de asuntos antes de entrar en materia. Vamos a completar un mes de haber sido suspendido el alcalde de Bogotá y no ha habido poder humano que haga que el doctor Santos nombre al alcalde que debe reemplazarlo. Pero lo más grave no es eso, sino haber nombrado en absoluta ilegalidad a la doctor María Fernanda Campo Soto. Me parece extremadamente grave que el presidente de la República persista de manera contumaz en poner a una persona en un cargo de manera ilegal. Les voy a leer la norma que él está violando, el Decreto 1421/93, Art.52: “En todos los casos en que corresponda al Presidente de la República designar el reemplazo del alcalde mayor, deberá escoger a una persona que pertenezca al mismo partido o movimiento político del titular”. Ni el rábula más rábula de los abogados es capaz de inventarse una interpretación distinta de que tiene que ser del Polo. Y vamos para un mes. Les llamo la atención, porque para el presidente de la República de Colombia cumplir o no la ley se ha ido volviendo un asunto como de gusto. Como a ellos no hay quien los ronde, porque se supone que los investiga la Comisión de Absoluciones de la Cámara, saben que nadie se encarga de disciplinarlos, como dicen los abogados.

Y ya que está usted aquí, doctor Restrepo, aprovecho para recordar que hace ocho días, en el debate sobre la política de tierras, dije que sentía que había un sesgo en la información nacional para que de ciertos temas agrarios no se hablara. Aprovecho para decirlo, aunque este es un debate no tanto con el Ministerio de Agricultura como con el de la Protección Social, pero creo que es importante que usted esté aquí, porque el Ministerio debe actuar como parte en los dos casos que vamos a mirar. No puede limitarse a mirar lo que hacen los colegas de las demás carteras, porque es un asunto que al final le hace un daño inmenso a la producción agrícola colombiana. Se está sesgando la información y lo confirmé esta semana. Inaudito también, se está intentado imponer un unanimismo santista como a la brava. El Polo Democrático Alternativo no votó la Ley de Víctimas por las muchas e inmensas razones que expusimos en el debate. Y aun cuando parezca mentira, ni El Tiempo ni El Espectador, para transmitirle al país la idea de una unanimidad que no existe, informaron que nos habíamos abstenido de votar. Me parece grave, lamentable. Esta semana hubo montañas de información sobre la ley de víctimas y de restitución de tierras. Al ministro le hicieron una entrevista de dos páginas enteras en El Tiempo, y tampoco se informa nada sobre el tema que he venido planteando de los artículos sobre tierras en el Plan Nacional de Desarrollo, según los cuales, los baldíos no serán ya para los campesinos, sino para los banqueros, para los monopolios y las trasnacionales. No se le cuenta la verdad a ningún colombiano. Entiendo que les dé vergüencita, pero los santistas debían cumplir mínimamente con informarle al país lo que está pasando, así sea para retribuirles a quienes les compran la información que ellos venden.

 

Estuve en Medellín este fin de semana y me cuentan que en los pueblos hay desatada una persecución contra los campesinos que salen al mercado los domingos a vender un pollo o una gallina. Sobran policías y alcaldes y gente del Invima decomisando pollos y gallinas por orden de la Gobernación de Antioquia, quitándoselos a los campesinos antioqueños, que se están muriendo de hambre. Al que lo lleguen a coger con un marrano le ponen el problema del siglo. Mejor dicho, es mejor tener coca o amapola que un pollo o un marrano. Y lo que es más triste, el pretexto es sanitario. Es así como les están abriendo camino a las importaciones, porque cuando haya TLC, no va a quedar un pollo o un marrano ni para la foto. La persecución no es ni siquiera en beneficio de los productores colombianos más grandes, sino de los extranjeros. Le hago una invitación cordial, ministro, a que le eche ojo al problema, porque realmente es bochornoso el espectáculo.

Reempacar leche en polvo es ilegal

Entremos en materia. Vamos a mirar, primero, el caso de la leche en polvo reempacada. Segundo, otro ya mencionado hace unos días en la prensa, la trampa, el fraude de los lactosueros y las bebidas lácteas. En ambos termina mucha gente involucrada, porque este es de esos negocios en los que andan metidos desde comerciantes muy pequeños hasta hipermercados. Es en estos últimos donde voy a poner los ojos por razones obvias. Aunque está mal que suceda en cualquier caso, me preocupa más que las responsables sean trasnacionales.

Lo primero que hay que dejar en claro es que en Colombia está absolutamente prohibido reempacar leche en polvo. El artículo 47 del decreto 616 lo establece en forma expresa: “Prohíbase el reempaque de leche en polvo. El empaque de la leche en polvo sólo se podrá realizar en los establecimientos donde se procesa con autorización sanitaria”. La norma no deja pie a la duda. El empaque solo se podrá hacer allí donde hay plantas pulverizadoras, empresas que compran leche líquida y en un proceso industrial la vuelven leche en polvo. Me dice la subdirectora de Alimentos del Invima (May.11.2011) que “conforme a lo establecido en el parágrafo 2° del artículo 47 del Decreto 616 de 2006, no es legal el empaque de leche en polvo en establecimientos diferentes a la planta de pulverización”. Resumiendo, solo se puede empacar leche allí donde hay pulverización autorizada.

Y el listado de las plantas pulverizadoras lo da el Invima. No son tantas, apenas doce. Dos en Cundinamarca, dos en Antioquia, dos en Córdoba, dos en Atlántico, tres en Cesar, dos en Bolívar y una en el Valle. Tomen nota, colegas, ni una sola en Santander, ni una sola en Bucaramanga. Y vamos a ver que esta es la ciudad donde más leche en polvo se reempaca y allí no hay planta. Todo lo que se haga en Bucaramanga es ilegal. En el Valle solo hay una, en Bugalagrande, pero en Cali no, y vamos a ver que la otra gran planta de reempaque está localizada en Cali. Para demostrar la ilegalidad no se necesita entonces hacer mayor esfuerzo, porque es evidente.

¿Por qué se prohibió reempacar leche? La pregunta guarda su importancia, porque alguien puede pensar que la medida es una bobería. Lo que pasa es que reempacar leche es abrirle el camino a todo tipo de fraudes, según explica la directora del Invima, Marta Cajigas, un hueco para fraudes sanitarios, que es el aspecto que ella enfatiza, pero también un camino al contrabando, o a entrar leches vencidas o al borde de estarlo y que no sirven sino para el bote de la basura, pero aquí nos las entran y las terminan comercializando. Dice el Invima que las plantas donde se reempaca no cumplen requisitos sanitarios de equipos, contaminación, etc., porque no hay control de calidad sobre inocuidad y procedencia, porque encontraron lactosueros, maltodextrinas, azúcares y almidones, lo que viola el Decreto 3075, o porque hay fraude en los rotulados. Se vende como “Leche en polvo” lo que no es. Hay engaño al consumidor, porque hay “reempaque de leche en polvo importada cuya fecha de vencimiento había caducado”. El hecho es grave, precisa el Invima, porque la leche en polvo “forma parte de la alimentación de la población vulnerable como niños de corta edad”. Mi primera denuncia en el Senado, en el año 2002, tuvo que ver con este hecho delictuoso. Las autoridades cogieron a una gran trasnacional reempacando leche en un municipio del Quindío para después llevarla a otro lado, leche a la que además le estaban cambiando la fecha de vencimiento. Un fraude de una trasnacional, una actividad criminal.

El aspecto económico no es menos grave, porque esas leches en polvo, y más si están vencidas, terminan por tumbar los precios y generar excedentes en el mercado que terminan arruinando a nuestros ganaderos, particularmente a los más pequeños, que son muy débiles, y el país está lleno de pequeños. El 65% de los ganaderos colombianos tiene menos de ocho reses. Si una res vale por ahí un millón de pesos, imaginémonos el colosal patrimonio de los pequeños ganaderos. Incluso los grandes son bien débiles.

El reempaque parece ser la norma

Mi impresión, porque no poseo los elementos suficientes para demostrarlo matemáticamente, es que el reempacado es la norma o por lo menos hace parte de un inmenso negocio. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la primera entidad a la que le preguntamos, nos certifica marcas de leche que dejan al descubierto bastante reempaque. El ICBF utiliza en distintos departamentos Vitaleche de Bucaramanga, Rikrem de Manizales, Norleche de Cúcuta, Induleche de Bucaramanga, Campesina de Caloto, Cauca, y Mi Campiñita de Bucaramanga. Todas las plantas reempacadotas que acabo de mencionar son ilegales, y estamos hablando del ICBF. Uno pensaría que el gobierno debe tener el cuidado de no prestarse para este tipo de fraudes.

Le escribimos de mi oficina a casi todas las gobernaciones y municipios, porque hay muchos planes, además de los del Bienestar Familiar, que dan leche en programas de nutrición y a niños de escuelas. Infortunadamente, los que respondieron fueron muy pocos, y en tal sentido es probable que tengan mala suerte los que respondieron, porque supongo que pasa igual con los que no lo hicieron. Por ejemplo, la Gobernación de Antioquia nos certifica que utiliza marcas Powdermilk Aldeana de Bucaramanga, Discremi-fresmilk de Cali, Miramonte de Bucaramanga y Purita de Bucaramanga, todas leches ilegales por definición, reempacadas. En Manizales, nos certifican Rikrem. también reempacada. En Medellín, habiendo plantas pulverizadoras en San Pedro de los Milagros, nos certifican Lacto Leche y Purita, reempacadas en Bucaramanga. Los llamo entonces, señor ministro y delegados de la Procuraduría y la Contraloría, a que miren con más detenimiento lo que está pasando, en un mercado probablemente de cifras descomunalmente grandes. Son ustedes, porque los senadores no contamos con recursos suficientes. Los senadores hacemos debates e investigamos pero realmente nuestra capacidad de investigación es muy limitada. No somos autoridad judicial, no tenemos grandes oficinas, atendemos mil casos más, entonces uno lo que hace en cierto sentido es destapar la punta del iceberg y esperar a que los organismos de control procedan de acuerdo con sus capacidades.

Decía que el reempaque parece ser la norma. Pero hay algo que sí es la norma y es ver a los hipermercados metidos en el negocio. Desde ya digo que el 29 de mayo, gente de mi oficina compró estas bolsas (las muestra), que son del Éxito, leche reempacada por Distrilacteos en Cali; Carulla, Distrilacteos en Cali, y Carrefour, Indulacteos en Bucaramanga, leches todas reempacadas de manera ilegal. Son de antier, y lo enfatizo, porque el país lleva en este debate por lo menos un año. Veamos un poco quién es quién. Carulla, del Grupo Casino, trasnacional muy importante, vende de Indulacteos de Bucaramanga, donde no hay plantas pulverizadoras, y Distrilacteos, del Valle del Cauca, donde tampoco pulverizan. Carrefour es otra trasnacional muy grande, francesa. Toda su leche es de Indulacteos, conseguida de manera ilegal. Y el Éxito, también del grupo francés Casino, vende dos marcas autorizadas, Proleca de Cartagena y Proleche de Cereté, pero una tercera por completo ilegal, Distrilacteos de Cali. Estas tres grandes superficies están involucradas en el asunto, a mi juicio en materia grave.

¿Cuál ha sido la actuación del Invima? Nos preocupa mucho que emporios económicos como estas trasnacionales procedan así, en un país que les es en exceso hospitalario. ¿Cuál es la actitud del Invima? Lo voy a resumir en dos palabras. Ha sido una muy mala actitud. No ha procedido como debiera. Al gobierno nacional, al anterior y a este, les cabe una responsabilidad muy grande. Del tema empieza a hablar muy duro el diputado del Polo Democrático Alternativo en el departamento del Huila, el doctor Dilberto Trujillo, en marzo de 2010. Hace más de un año hizo una serie de debates poniendo al descubierto una leche en polvo ilegal que la Gobernación del Huila les repartía a los niños del departamento.

Dilberto Trujillo lo probó hasta la saciedad, y el problema incluso se corrigió. Hoy, en el Huila, buena parte de la leche que se les da a los niños en los programas oficiales es leche fresca comprada a los ganaderos del Huila. Dar leche fresca en lugar de leche en polvo ha generado allí un efecto muy positivo, porque estimula la ganadería. En las investigaciones que él y nosotros hacemos se descubre que en julio de 2009 el Invima le revocó a Distrilacteos y a Indulacteos el permiso sanitario para producir leche en polvo, con el argumento simple de que el reempaque está prohibido desde el 2006. Pero de manera extraña y a mi juicio ilegal, en diciembre de ese año, 2009, el mismo director del Invima revoca las revocatorias, con un argumento deleznable jurídicamente, a juicio de mis abogados. Él alega que se les “violó el principio de confianza legítima” y se produjo un “agravio injustificado”, alegato que no cabía, porque lo que había habido era un cambio en la legislación. Se prohibió algo que se permitía y había que ajustarse a la nueva legislación.

Dilberto Trujillo hizo el debate en marzo del 2010 y le escribió en septiembre una carta al Invima. Vuelve a escribirle el 6 de octubre, el 10 de noviembre, el 6 de diciembre, ya sobre el caso de marcas de Éxito y de Carulla y, en respuesta, el Invima dice que sí, que es leche reempacada, o sea, acepta que se está violando la norma respectiva. Esta situación se lleva todo el segundo semestre del año pasado sin que el problema se resuelva. El 15 de febrero de 2011 entra la doctora Martha Cagijas como directora, y es la hora en que en Colombia siguen los tres hipermercados vendiendo leche reempacada, cuando está totalmente prohibido. El Invima ha actuado con una gran lentitud y sin tomar definiciones.

Leo las fechas y los datos que nos envía la directora del Invima: 4 de marzo, hace una visita a Indulacteos de Bucaramanga, que le empaca a Carulla y a Carrefour, y encuentra que hay reempaque y, a sabiendas de que no hay proceso de pulverización, congela dos de las marcas, pero sin tocar las de Carulla y de Carrefour, y ambas empresas, particularmente Carrefour, siguen vendiendo la leche. 17 de marzo, visita de Invima a Distrilateos en Cali, que le reempacan a Carulla y a Éxito. Reza el acta del Invima: “En el momento de la visita, no se evidenció reempaque de leche en polvo”. Y ante esta situación, no se aplicó medida sanitaria alguna. Tremendos investigadores. Para constatar que ahí sí había reempaque de leche bastaba con ir al supermercado de la esquina y comprar una bolsa y leer de dónde estaba saliendo la leche. Pero no se toma ninguna medida de ningún tipo para impedir que se siga dando la comercialización.

El 22 de marzo, esta Comisión aprueba el debate y empiezan nuestros intercambios con la dirección del Invima. El 3 de mayo, el Invima ordena decomisar la marca Induleche, reempacada por Indulacteos, pero no toca las de Carulla y de Carrefour. El 13 de mayo, el Invima visita a Distrilacteos, que le empaca en Cali a Carulla y a Éxito, y decomisa equipos y bolsas para reempaque sin información del fabricante, pero no congela las marcas de Carulla y Carrefour y ambas trasnacionales siguen vendiendo. Hay un tercer cuestionario el 20 de mayo. El Invima informa que el Éxito está empacando en Proleche de Cereté, en forma autorizada, y suspende el reempaque en Distrilacteos e Indulacteos, pero no ordena congelar las ventas dirigidas a Carulla, Éxito y Carrefour. Lo que tenemos aquí es entonces un Instituto, y podrán ver que estoy resumiendo bastante, que primero toma decisiones dudosas y después, cuando se supone que se dispone a corregir, lo hace con una lentitud absolutamente desesperante y por completo inconveniente e incompleta.

Contrabando y comercio de leches vencidas o degradadas

Hasta aquí, la parte manifiesta de la ilegalidad y toda la evidente gravedad del aspecto sanitario. Pero voy a detenerme un poco en un asunto más preocupante. ¿Qué es lo que hay detrás? Aquí hay una pregunta que vale la pena hacerse: ¿por qué resulta mejor negocio para un hipermercado comprarle a un reempacador que a una pulverizadora? Es evidente que el proceso de reempacar genera una serie de costos nuevos: toca comprar, transportar, bajar de los camiones, volver a empacar, un proceso costoso por definición, artesanal y engorroso. ¿Cómo puede resultar negocio para un hipermercado, que hace compras inmensas, andar comprándoles a reempacadores en vez de hacerlo directamente a pulverizadores? Porque en Colombia está prohibido importar leche para consumo humano. Con este agravante, debidamente comprobado: en Barranquilla, por ejemplo, Éxito vende leche reempacada por Distrilacteos de Cali, y Carrefour por Indulacteos de Bucaramanga. Y resulta que la Costa Atlántica está llena de pulverizadoras y en la propia Barranquilla hay dos. Entonces, háganse ustedes la composición de lugar. Una gran empresa en Barranquilla, comercializadora, en vez de comprarle la leche en polvo a un pulverizador en la misma ciudad o en Valledupar o en Cereté, sitios relativamente cercanos, se va hasta Bucaramanga o hasta Cali, y eso le resulta más rentable. No logro entender la operación, salvo que se introduzcan dos fenómenos: uno, que se esté haciendo contrabando, y como en Colombia el arancel a la leche importada puede estar por el orden del 90%, entonces la ganancia puede salir de que los reempacadores son además contrabandistas, una hipótesis que tendrán que establecer las autoridades. Hay otra posibilidad que me explicaba un especialista y es que las que se reempacan sean leches degradadas, a las que les mezclan, por ejemplo, lactosueros, a lo que me voy a referir ahora y que, según el Invima, configura uno de los problemas del reempaque. O tres, que sean leches vencidas o al borde de vencerse. Hay un comercio mundial inmenso de leches cuya fecha de vencimiento está muy cercana o ya se ha dado. Sus precios internacionales son menores. O todas las anteriores juntas, y el precio menor se explicaría porque se están dando a la vez el contrabando, la mezcla de degradados y leches que estén al borde de vencerse. Todo de una gravedad inaudita contra los consumidores y contra ganaderos colombianos, ya en graves aprietos y más con los problemas del invierno. Hemos visto que si sobre alguien ha caído de manera especialmente dura este tema invernal es sobre los ganaderos del sur del Atlántico o los de la sabana de Bogotá y la altiplanicie cundi-boyacense.

Le hice al Invima la pregunta del millón: ¿dónde se pulveriza la leche en polvo de las marcas Carulla, Carrefour y Éxito? Infortunadamente, debo hacerle un reclamo cordial, doctora Cagijas, porque usted evadió la respuesta. Ha debido decirme que no sabía o que no quería decirme o cualquier otra cosa, pero que le pregunte por los aguacates y usted me conteste sobre las papayas no es una buena manera de relacionar a una alta funcionaria del Estado con un senador de la República. Lo cierto es que no lo sabemos, no lo sé, no tengo capacidad para saberlo. Luego lo dejo planteado. Aquí hay un problema supremamente grave. El Ministerio de Agricultura debería ponerse sobre el punto con toda la capacidad del Estado para saber qué es lo que está pasando.

Los lactosueros vendidos como leche

El segundo caso, el de los lactosueros, afecta también a estos mismos hipermercados. Lactosueros, palabreja que hay que ir aprendiendo porque nos la vamos a encontrar a menudo. Podría decirse que en este campo hay un mayor avance de la acción del Estado. El 25 de marzo, la Superintendencia de Industria le abrió investigación preliminar a 23 empresas, respondiendo a una queja de Analac, una de las organizaciones gremiales importantes del sector ganadero, que denunció un engaño a los consumidores. Y voy a demostrar que hay un engaño absolutamente deliberado de todas las empresas que voy a mencionar. Engaño, también, muy grave porque afecta la salud pública y la actividad ganadera del país. Son muchas empresas, 23, voy a leer solo algunas para mostrar que estamos hablando de peces gordos: Pasteurizadora la Pradera, Danone, Alquería, Coodegan, Pasteurizadora Santodomingo, Proleche, Algarra, Almacenes Éxito, Grandes Superficies (Carrefour) y Supertiendas Olímpica.

Cuál es el caso. Cualquiera diría que esto es una bolsa de leche (la muestra), y si usted la lee y no es medio experto, se despista. En la parte superior dice “mezcla láctea en polvo” y todos sabemos que lo lácteo hace referencia a la leche. Aquí, “a base de leche entera y suero lácteo”, el YogoYogo de Alpina, y cualquiera dirá que es un yogurt, salvo que sea un especialista, como nos va tocar volvernos a todos para ir a hacer mercado. Nos va tocar hacer una maestría o un doctorado en lácteos para saber qué menjurje es el que nos están vendiendo.

Aurelio Suárez, una persona que sabe mucho del tema, cogió varios de estos lactosueros: bebidas lácteas “Puro Campo” (900 ml), “preparación alimenticia”, ultraalta temperatura UAT (UHT), adicionada con vitaminas y minerales. Ingredientes: agua, leche entera, sólidos lácteos, crema de leche, estabilizante, Vitaminas A, D, B1, B2, Niacina y minerales (hierro, calcio). Precio al consumidor: $1.300.

Otro: “Vaness” (1.000 ml), “alimento lácteo”, semidescremado y pasteurizado. Ingredientes: leche entera, agua, lactosa, proteína, maltodextrina, sabor idéntico al natural, vana blanca. Precio al consumidor: $1.100.

Otro: “Proleche” (900 ml), “alimento lácteo”. Ingredientes: agua, leche higienizada entera, sólidos lácteos, crema de leche, estabilizante (carragenina), vitaminas A,D,B1, B6, nicotinamida, biotina, ácido fólico, carbonato de calcio y hierro aminoquelado. Al consumidor: $1.300

Otro: “Forti Milk” (900 ml), bebida UAT (UHT) a base de leche. Ingredientes: leche entera, agua, sólidos lácteos no grasos, crema de leche, estabilizante (carragenina), emulsificantes (mono y diglicéridos), vitaminas y minerales. Al consumidor: $1.300.

Otro: “Yogo Yogo”. Simula yogurt. Se rotula como “alimento lácteo fermentado”. Ingredientes: leche semidescremada higienizada, suero de leche, azúcar, pulpas de fresa y mora, espesante (almidón fortificado), estabilizantes (gelatina, pectina), conservante (sorbato de potasio), fermento láctico, sabores y colorantes.

Es probable que todo sea técnicamente perfecto, pero el problema es que la idea que transmite es de leche. Alguien podrá decir que el doctor Suárez es una persona muy exigente y mira las cosas con cuidado. Pues la Superintendencia de Industria y Comercio hizo una investigación muy cuidadosa al respecto y miren qué concluye: primero, aclara que los lactosueros no son leche, sino otra cosa. Es lo primero que el país debe esforzarse por entender. Voy a hacer lecturas textuales de la investigación de la Superindustria: “Además de no ser propiamente Leche, conforme con la definición regulatoria”, “tienen valores nutricionales muy diferentes a los de la leche”. “Se evidencia que estos productos poseen calidades o valoros nutricionales diferentes a los de la leche en sus dos componentes principales como lo son la proteína y el calcio”. El “contenido de proteína de la leche en polvo está en un rango de 33.9 a 35.6% y el suero en polvo contiene tan solo un rango de 2.5 a 13.1%”. “A nivel mundial dicho producto es utilizado en varias preparaciones alimenticias, pero no es permitido como reemplazante de leche”.

Y agrega algo a lo que quiero que se le ponga mucha atención, porque tiene mucho de cálculo fraudulento, mucho refinamiento en la trampa que se le hace al consumidor. Dice: “La diferencia en precios entre estos productos y la leche en polvo y líquida varía entre un 15 a 20%”. Cuando uno mira los precios de la leche y de los lactosueros, las diferencias son inmensas. El Tiempo habla de lactosueros a 35 pesos el litro (precio de importación), cuando la leche está a 1.700. Lo que nos indica que cuando la Superintendencia constata en su informe que la variación puede estar entre un 15 y un 20%, vemos una diferencia bastante baja, si se quiere. Esto me llamó la atención y llegué a una conclusión, y es que si ponen toda la diferencia que deberían poner llamarían la atención al comprador indicándole que el producto no es leche. No puede ser muy grande la diferencia porque llamaría poderosamente la atención. Y por supuesto, las empresas obtienen unas utilidades inmensas, afinando el engaño al consumidor. Dice además la Súper que esas diferencias de precio, sumadas “a las características del producto, a la forma en la cual se presenta al consumidor en las pequeñas y grandes superficies, no le permite a este último (al consumidor) percibir que está demandando un bien con valores nutricionales diferentes a la leche”.

Miremos además cómo es la actitud de cálculo encaminada a confundir al consumidor. Dice la Superindustria, en este mismo estudio: “Los empaques son similares a la leche líquida y la leche en polvo”, “Traen en algunos casos imágenes de vacas o de productos del campo”, “Emplean marcas denominativas que indican que el origen o el principal de sus ingredientes es la leche, tales como Agroleche, Tropileche, Puro Campo y Pura Vida”, “Se mercadean en las estanterías de la leche, ya sea en polvo o líquida”, “Los tiquetes de compra que se generan en las pequeñas y grandes superficies los denominan leche”, “Hacen uso de descriptores tales como UAT, UHT, pasteurizado, ultrapasteurizado, propios de la leche”, “En las góndolas de los supermercados se publicita el lactosuero como leche en promoción”. Unos “tienen según su rotulado como ingrediente principal leche” y hay un caso que si no fuera tan doloroso, sería hasta cómico. Dice la Súper: “Tiene como elemento principal agua, y, con todo se le denomina alimento lácteo”.

Todos sabemos que las letras en las bolsas son microscópicas. No solo la importación está calculada para el fraude, sino que además es en la letra menuda donde se hacen las explicaciones. Concluye la Superindustria: “En este orden de ideas, es necesario afirmar que las incesantes referencias al origen, el uso irreflexivo de la palabra leche, la insistencia en establecer equivalencias con este producto, lleva a este Despacho a concluir que el rotulado y el empaquetado, como elementos publicitarios, y sus disposición en las góndolas o estantes donde se ofrece la leche al público en supermercados y grandes almacenes, al parecer, tiene como objeto confundir y engañar al consumidor con el fin de que éste, posteriormente, elija esta clase de productos sobre el alimento natural al considerar que sus prestaciones –principalmente su calidad– son idénticas a las de la leche. (…) Ello no podría llevar a otro resultado distinto que un error de elección en el consumidor sobre todo teniendo en cuenta que la estrategia de mercadeo de estos productos está dirigida a los estratos más bajos, donde el precio del producto tiene un mayor impacto en el proceso de desinformado en la decisión”.

Se trata de una maniobra en muy buena medida calculada contra los estratos más bajos, que son los que siempre deciden comprar por la lista de la derecha, la de los precios. Llegan al supermercado casi que con una lupa a ver qué es lo que está más barato y eso es lo que compran. Es entonces de una gravedad inaudita. No sé legalmente cómo se tipifiquen estas conductas, pero todas van más allá del simple fraude en una marca. No es lo mismo engañar a alguien en un par de zapatos o en una camisa que en un alimento y menos en uno lácteo, en leche. ¿Por qué? Porque estamos hablando de venderles alimentos con bajísimos niveles proteínicos a los niños, a las madres embarazadas de los pobres y a las madres lactantes. Y lo están haciendo ultrapoderosos de la economía contra la nutrición infantil, un golpe bárbaro. Tengo amigas mías, bastante ilustradas y con títulos universitarios que cayeron en el engaño y les metían a sus hijos en la lonchera este tipo de productos. Cómo será en sectores populares, en Ciudad Bolívar, en Suba, en tantas partes donde estos abusos suceden. En Colombia el 25% de los niños menores de trece años sufre anemia y el 13% muestra retraso en su peso. Y todos sabemos de la importancia de la leche en la nutrición infantil.

Lo de los lactosueros presenta otro sesgo que hemos tratado en esta Comisión muchas veces. Es el sesgo contra lo que yo llamo la cadena popular de distribución de leche en cantina, la que se vende sin procesar, bastante más barata que la pasteurizada. Estos productos, los lactosueros, fraudulentos sin duda alguna, entran es a competirles a formas de leche, que aun cuando no son pasteurizadas, sí son leche.

Y esto, como lo anterior, atenta contra los ganaderos colombianos, en proporción inmensa pequeñísimos. Hay sin duda unos grandísimos, pero en general es un negocio de pequeños y medianos, como estadísticamente se puede demostrar. El editorial en el que El Tiempo protesta contra está situación tiene un buen nombre. Se llama “Un caso de mala leche”, y es sin duda de muy mala leche lo que están haciendo estos magnates. Y revela que, para galletería, están entrando 3 mil toneladas de lactosueros. Ahora, digamos que el lactosuero tampoco es un veneno. No es que si me tomo un vaso, me muero. El problema es que es distinto de lo que la gente debe consumir. Y el lactosuero entra al país sustituyendo la leche de nuestros campesinos y de nuestros ganaderos.

Lactosueros con TLC

Con lactosueros es en muy buena medida con lo que nos vamos a ver inundados una vez entren vigencia los TLC. Todas las agremiaciones de ganaderos fueron perentorias en advertirles a los funcionarios que en el TLC con Estados Unidos no aceptaran lactosueros. Ahí están los documentos, los tengo todos. Y el gobierno colombiano aceptó lactosueros con Estados Unidos desde el primer día de vigencia del TLC. Como el lactosuero es en buena medida el desecho que resulta de la fabricación de quesos, los gringos no saben qué hacer con ellos. Son basura, como las rabadillas de los pollos. Luego el riesgo que se está corriendo es descomunal y es que a precios bajísimos nos inunden, literalmente, con estas basuras que llaman lácteos.

Y quiero enfatizar en algo que nos molesta particularmente a los colombianos. Todo lo que he denunciado está mal que lo haga cualquiera, pero que lo hagan las grandes superficies, que lo hagan Casino, Carrefour, los magnates del mundo, a quienes aquí los reciben los altos funcionarios con alfombras rojas y con rodilleras cuando aterrizan, ya sí es el colmo. Unas trasnacionales que además no pagan los impuestos que deberían pagar y que se quedan con la plata del crédito nacional. Todos los ahorros de los colombianos terminan en créditos a su favor. Montan sus negocios con la cédula, y ay de que alguien se atreva a fundar un sindicato en una de sus empresas. Sigue siendo cierto que en Colombia es más fácil crear una banda de secuestradores que un sindicato. Maltratan a los proveedores de mil maneras. Son proverbiales las quejas del sector agropecuario y del sector industrial nacional por los maltratos de estas grandes superficies a los proveedores. Y como si fuera poco, nos hacen estas y falta ver cuántas más que uno no sabe. Pero esta me irrita particularmente.

Creo que está bien que la Superintendencia de Industria haya abierto esa investigación a quienes andan metidos en el negocio de estafar al consumidor con los lactosueros. Pero creo también, y son los análisis que hacen mis asistentes, que ahí caben medidas, aun cuando no sean definitivas, cautelativas o precautelativas, que les permiten intervenir. No puede ser que se haya denunciado hace meses y todo siga igual. Uno va a esos hipermercados y la estafa sigue montada en las góndolas, en los avisos, en las formas, en todo, como si nada. El Invima tiene que proceder con todo rigor y seriedad, en ambos casos, y sin contemplaciones. Que el Ministerio de la Protección Social, el propio doctor Santa María, ponga los ojos sobre este asunto. Y el Ministerio de Agricultura, ministro Restrepo, debería constituirse en una especie de parte. Porque si unas burocracias no funcionan, que otras asuman otras responsabilidades. Y en ese sentido, desde ya anuncio que mi idea es volver a convocar un debate en el segundo semestre, dentro de cuatro o cinco meses, para que nos digan en qué va esto, para saber si hubo correctivos, porque aquí hay muchos debates que se nos quedan en que los funcionarios pasan el chaparrón y se van y las cosas siguen igual. Por ejemplo, eso de los pollos que siguen persiguiendo en Antioquia es inaudito, el lío de los mataderos sigue sin resolverse, ahí hay un problema complicado. Y concluyo haciendo un llamado al gobierno nacional, pero especialmente a las organizaciones de ganaderos y a la gente que se preocupa por estos temas para que se afine la vigilancia, como también a los organismos de control. La situación de la infancia es muy grave, los problemas de desnutrición son muy graves, la situación del agro es muy grave, para que todo siga sucediendo como si nada.”

Más información en:

http://www.moir.org.co, http://tribunaroja.moir.org.co

http://www.robledosomostodos.com

y

http://www.deslinde.org.co

 

Comentarios (1)

http://desdemiexilio228.blogspot.com/2010/11/invima-y-el-discriminante-del-decreto.html Lean esto para que vean lo discriminante y subjetivo del decreto 3075 razón tiene el senador Jorge Robledo; los microempresarios y los que llevan el pollo al mercado para venderlo son los delincuentes.