¿Nacionalidad? Colombiano sin visa Schengen

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Publicado en Administración, Economía, VISIBILIDAD

¿Nacionalidad? Colombiano sin visa Schengen
La Unión Europea promete eliminar el requisito de la visa Schengen a los colombianos, y en Colombia el gobierno manifiesta un entusiasmo desmedido. Al fin, los colombianos -que no tenemos una nacionalidad sino “un acto de fe”, como decía Borges, en su cuento Ulrica-, somos admitidos en el viejo continente sin visa.
El TLC de Colombia con la Unión Europea (UE) entró en vigencia desde agosto de 2013. Colombia exporta productos primarios e importa productos manufacturados, servicios de alta tecnología y capital, como en el siglo XIX. ¡Qué desastre ha sido la clase directora colombiana!. Solo se liberalizan los flujos de comercio y de capital, pero no se liberaliza el flujo de trabajadores, cuando una medida como esta tendría beneficios “25 veces más grandes que (…) la liberalización de los flujos de bienes y de capital” (Dani Rodrik, Feasible Globalizations).
Nick Clegg, el primer ministro adjunto de Gran Bretaña (GB), lo enviaron a Colombia con los inversionistas Británicos, el banco HSBC, la constructora de motores Rolls-Royce, el productor de papel comercial de billetes de banco De La Rue, la petrolera Shell, etc. a celebrar contratos, y a hacer lobby, mientras afirman que Colombia es una promesa (del tercer milenio). GB se consolida como el segundo país en inversión extrajera en Colombia, según el Banco de la República, con un acumulado de 15.275,7 millones de dólares, desde el año 2000.
Además, Clegg promete llevar el intercambio comercial de 1500 mdd a en 2013 a 6.500 millones en 2020. En inversión petrolera, “la empresa BG Group firmó un acuerdo con Shell para adquirir la participación del 30% en las exportaciones petroleras de la multinacional en la costa de La Guajira” (Reino Unido y Colombia proyectan triplicar comercio, Portafolio.co, Febrero 3- 2014). Todavía, GB nos está ‘cobrando’ los préstamos que le hicieron a la Gran Colombia, a través de Francisco Antonio Zea, a tasas de usura, para financiar las luchas de independencia, y caer en ‘peores manos’, los criollos, diría el escritor Álvaro Mutis, declarado monárquico.
Clegg afirmó que “gran parte del nuevo crecimiento económico estará ubicado en Latinoamérica, particularmente en economías reformadoras abiertas como son la de México y Colombia”. Las trasnacionales europeas ven una gran oportunidad de transferir riqueza desde Latinoamérica a la City, en el momento en que allá no hay muchas oportunidades, debido a la crisis. La desnacionalización del petróleo mexicano es un bocado de cardenal. Colombia, amante complaciente, se porta muy bien con los ‘sentimientos’ de los inversionistas.
España hace lo propio, y el Primer Ministro Mariano Rajoy se convirtió en el mecenas de la eliminación de la visa Schengen. Sin embargo, El mismo Rajoy ha prometido la nacionalidad a los descendientes de los judíos sefardíes que fueron expulsados de España en 1492 (elpais.com, febrero 10-2014). España es la “madre patria” cuando le conviene, pero discrimina a los sudacas, en la calle y en la cancillería.
Después de la firma del TLC, entre Colombia y la UE, esta última le pasó al gobierno colombiano una lista de 117 productos, “quesos, vinos, cervezas, jamones y encurtidos” (semana.com, nov 9-2013), que las empresas colombianas no pueden producir porque están protegidos por el capítulo de propiedad intelectual del TLC, en lo referente a la denominación de origen. La contraparte reconoce 20 productos con marca de origen en Colombia, entre los cuales están el café de Colombia y el queso Paipa.
Mientras tanto las transnacionales andan por nuestras selvas, armados de ejércitos de antropólogos, biólogos, y geólogos para desentrañar los secretos de las tribus nativas, de la selva y del suelo amazónico, y luego patentar como suyos los hallazgos que puedan ser rentables. Ahí si no hay denominación de origen. Todo es un campo virgen para el que llegue primero, y como en Colombia no hay dinero para investigar, pues ni modo. Un regalo.
En cuanto a los altos precios de los medicamentos, que pueden ser explicados por el monopolio de sus patentes y sus altos márgenes comerciales en el país, el gobierno de GB, a través de su embajadora en Colombia, le envió una carta al gobierno colombiano, pidiendo que al medicamento Meronem, un poderoso antibiótico, producido y distribuido por la trasnacional Astrazeneca no le impongan el control de precios, y desliza una amenaza que de hacerse el control de precios, en Colombia cerrarían cerca de 200 puestos de trabajo. Igualmente, del mismo laboratorio, otros dos medicamentos como el ZOLADEX, para cáncer de próstata, y el Citabibex, para cáncer de mama y cáncer de colon, se venden a precios astronómicos. La seguridad social en Colombia, con la regulación de precios se ahorraría sumas importantes (elespectador.com, junio 12-2013).
Sin embargo, el ‘malvado’ Marijn Dekkers, directivo de la farmacéutica alemana Bayer, argumentando a favor de los altos precios de las medicinas afirmó: “No creamos medicamentos para indios, sino para quienes pueden pagarlos” (elespectador.com, enero 24-2012). Cambie indios por sudacas, y entendemos.
No solo las transnacionales europeas quieren nuestros recursos naturales, petróleo, y construir obras de infraestructura, sino que también hacen lobby para que se abran las puertas de la inmigración, y así quitarle presión a sus mercados laborales: “Ingenieros extranjeros se quedan con el trabajo de los nacionales: SCI” (Elespectador.com, feb. 17-2013). Sin embargo, por lo menos el gobierno colombiano debería exigir el otorgamiento de visas de trabajo para los colombianos que lo requieran, en contraprestación. Esto es lo mínimo que se puede exigir de una anexión económica como el TLC.
Pero como Europa anda peor que los países sudacas, ni modo. Ni se les ocurra irse para Europa a trabajar. En España el 27% de la población económicamente activa está desempleada, y sus vecinos no se quedan atrás.
La eliminación del requisito de visa Schengen es para motivo de viaje y no de trabajo. Si fuera un permiso para trabajar esto sí que sería una medida genuina y no una payasada, un espejito de 1492. La eliminación de la visa Schengen no es gratuita, otra vuelta de tuerca a la eliminación de la soberanía nacional. Además del San Valentín, solo falta que celebremos el 4 de julio como otra fiesta nacional.
Guillermo Maya Muñoz

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