ANA: el nuevo IDEMA que fortalece la reforma agraria

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Publicado en Agricultura, Astrología, Economía, Trámites, VISIBILIDAD

Así es ANA, el nuevo Idema para beneficiar a los campesinos.
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Desde los primeros intentos por avanzar en la reforma agraria, además de la distribución de la tierra y el modelo de propiedad, el tema de la comercialización ha sido una preocupación central y una barrera que ha afectado, especialmente, a los pequeños productores. El campesinado se ve condenado a abandonar su actividad y muchas veces a la ruina cuando los precios no justifican la producción, que muchas veces prefieren dejarla enterrada o perderla.

La falta de circuitos productivos, la especulación de los intermediarios, la inexistencia de infraestructura carreteable, puntos de acopio y almacenamiento, y los avatares perversos de la ley de oferta y demanda en épocas de cosecha, golpean al mundo campesino que se empobrece día a día. Esta decisión hace parte de las transformaciones radicales en la ruralidad, en créditos, asistencia técnica, tierra y productividad del sector. Una infraestructura para garantizar una agricultura rentable, donde el campesino tenga la certeza de comercializar sus productos a precios justos, que garanticen el retorno de inversión y un ingreso que eleve su calidad de vida.

En los primeros intentos de reforma agraria en el país, Colombia conoció una institucionalidad con un relativo nivel de solidez que potenció una agricultura rentable, que abarataba la canasta familiar, fue el IDEMA, Instituto de Mercadeo Agropecuario. Nació como Instituto nacional de abastecimiento en 1944 y en el 68 adquiriría el nombre recordado por las familias que aún lo extrañan, no es gratuito que muchos pequeños negocios de barrio y los llamados fruvers, para ofrecer un plus de calidad y buenos precios lo emulan. El IDEMA era el organismo responsable de las actividades de regulación del mercado de productos agropecuarios, por medio de la compra, venta, almacenamiento y actividades de importación y exportación de los mismos, pero ante todo una despensa que permitía mercar sin la contaminación especulativa en los precios del intermediario, favoreciendo a las familias consumidoras y, por supuesto, a los campesinos.

Cambiar la historia

El modelo neoliberal, desde el gobierno de Cesar Gaviria, desmanteló no solo la infraestructura institucional agraria en el país, sino que, por esa vía, golpeó la agricultura nacional llevando el campo colombiano a niveles de pobreza nunca vistos. La apertura económica, como religión de Estado, desarticuló entidades como el IDEMA, que fueron debilitadas y desfinanciadas, además de estigmatizar a sus trabajadores, encubriendo el verdadero interés que era excluir al Estado de la regulación del mercado agrario, dejándolo a la voracidad de las “fuerzas del mercado”.

El relato oficial responsabilizaba falsamente a los sindicatos de la crisis para generar las condiciones de la liquidación de estas entidades, que, en el caso del IDEMA, culminó con un entierro de tercera al ser liquidada en 1994. Su pasivo pensional y algunas de sus responsabilidades fueron trasladadas entonces a la entidad que reemplazaría el Instituto de la Reforma Agraria, INCORA, convertido entonces en un organismo débil y paquidérmico, como lo fue el INCODER, Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, que, posteriormente y por recomendación de la misión rural constituida en el marco de los diálogos con la guerrilla de las FARC, fue liquidada para dar paso a entidades especializadas en el sector y derivó en la Agencia Nacional de Tierras ─ANT─, la Agencia de Desarrollo Rural (ADR) y la Agencia de Renovación del Territorio (ART).

Comercialización y mercadeo

Las agencias articuladas al Ministerio de Agricultura y Desarrollo rural se han enfocado en este propósito. Además de cumplir con las metas establecidas en el punto de reforma rural integral del Acuerdo final de paz de 2016, de avanzar en la compra, distribución y restitución de tierras despojadas al campesinado y fortalecer el motor productivo agrario, se ha hecho énfasis en un aspecto central del desarrollo rural, la comercialización y mercadeo, la consolidación de circuitos productivos que den garantías al campesino productor y eleven el poder adquisitivo de la población accediendo a precios justos y al derecho de la alimentación.

En esa dirección, el presidente de la Agencia de Desarrollo Rural ─ADR─, Luis Alberto Higuera, anunció el inicio de una nueva apuesta que se plantea como el IDEMA renovado, en clave de potenciar los circuitos productivos para garantizar al campesinado la comercialización de su producción, la nueva estructura es la Alianza Nacional Agroalimentaria ─ANA─.

“La Alianza Nacional Agroalimentaria será una dependencia de la ADR y tiene por objeto comercializar y transformar los alimentos básicos de la producción campesina”, afirmó Higuera. ANA se encargará de comprar al campesino productor, almacenar, transformar y vender el producto en términos mayoristas, garantizando que, en épocas de cosecha, se pague al campesinado con márgenes de ganancia que permitan seguir desarrollando su producción agropecuaria, además, se implementarán tiendas locales conocidas como Anitas, donde se comercializará la producción rural a nivel minorista. “Ya hemos conversado con más de ciento cincuenta mandatarios municipales que nos están entregando locales en su alcaldía para poner Anitas, mientras que ANA estará en la estructura regional más grande”, dijo el presidente de esta entidad.

ANA y las Anitas

ANA tendrá unas instalaciones a manera de centro de acopio y transformación agrologística. El Estado tiene un acumulado y experiencia en lo que fue el proceso del IDEMA y “Lo más importante es que estos alimentos que se compren y estas estructuras que se monten para transformar la naranja en una mermelada sean funcionales, pero que se mantenga la propiedad del pequeño productor. Es decir, el Estado no será dueño de la planta, sino esa pequeña asociación de productores con apoyo de la ADR”, aseveró el presidente de la agencia. Además, el presidente de la ADR dijo que se tiene previsto que para finales de marzo de este año se dé apertura a las primeras tiendas Anitas en los municipios rurales del país. Indicó que también estarán en las grandes ciudades para suministrar alimentos a bajo costo.

Este programa tiene como propósito combatir la pobreza en la ruralidad y las zonas populares de las grandes ciudades y avanzar en la lucha contra el hambre. Sin duda es un desafío que permitirá desplegar toda una estructura institucional y potenciará la reforma agraria en un componente primordial que incidirá en elevar en el nivel de vida del campesinado. Este campesinado ha visto como la economía campesina, producto del neoliberalismo y los tratados de libre comercio, se asfixia mientras el monocultivo y la ganadería extensiva desconfiguran la geografía rural del país.

La lucha y resistencia campesina, atrapadas en el conflicto, la guerra y la pobreza, han mantenido en sus surcos la esperanza de un nuevo país, al que han alimentado a pesar de que el gran capital ha impedido su desarrollo. Hoy en el Gobierno del Cambio se avizora la esperanza de poder profundizar la reforma agraria, añorada, soñada y peleada. El IDEMA 2.0, que es el ANA, fortalece esa perspectiva.

https://prensarural.org/spip/spip.php?article29837

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